Rumanía Reactiva Central de Carbón Tras Cierre Nuclear por Sequía en el Danubio

Rumanía ha reactivado una central termoeléctrica de carbón de 300 megavatios para compensar la pérdida de generación eléctrica causada por el cierre de su única planta nu

Rumanía se ha visto obligada a reactivar una central termoeléctrica de carbón para enfrentar una crisis de suministro eléctrico, después de que la sequía en el río Danubio forzara el cierre de su única planta de energía nuclear. Esta semana, una unidad de 300 megavatios en el complejo de Rovinari ha vuelto a operar para mitigar la importante pérdida de capacidad de generación en el sistema energético nacional.

La decisión de detener la planta nuclear de Cernavodă se tomó debido a los niveles históricamente bajos del Danubio, esenciales para el sistema de enfriamiento de los reactores. El cierre de ambos reactores de Cernavodă ha significado una drástica reducción del 20% en la generación eléctrica de Rumanía, creando un vacío energético que las autoridades buscan llenar con fuentes alternativas. La unidad de carbón del Grupo 4 de Rovinari está contribuyendo con casi 300 megavatios adicionales al Sistema Energético Nacional.

Este incidente subraya la vulnerabilidad de los sistemas energéticos ante fenómenos climáticos extremos, como las sequías, que afectan no solo a las fuentes renovables como la hidroeléctrica, sino también a la infraestructura nuclear que depende del acceso constante a grandes volúmenes de agua. La reactivación de una central de carbón, aunque necesaria para la seguridad del suministro, contrasta con los objetivos a largo plazo de descarbonización y transición energética que muchos países europeos se han propuesto.

La situación en Rumanía resalta el complejo equilibrio entre la seguridad energética y la sostenibilidad ambiental. A medida que el cambio climático intensifica la frecuencia y severidad de las sequías y otros eventos extremos, los países se enfrentan al desafío de diversificar sus matrices energéticas y adaptar sus infraestructuras para garantizar un suministro eléctrico estable, mientras avanzan hacia un futuro más limpio y menos dependiente de los combustibles fósiles.