Jeff Currie: Olviden los $91 el Brent, la verdadera crisis es el diésel a $170
Mientras el precio del crudo Brent parece estable en $90.94, el experto Jeff Currie advierte que la verdadera crisis energética reside en el costo del diésel, que se coti
El mercado energético global observa con preocupación una creciente divergencia en los precios de los hidrocarburos, según el análisis del experto Jeff Currie. Mientras la cotización del crudo Brent se mantiene en un nivel que “parece casi civilizado” alrededor de los 90.94 dólares por barril, la verdadera alarma resuena en el segmento de los combustibles refinados. Currie, en declaraciones a CNBC, enfatiza que esta aparente estabilidad en el crudo es engañosa, ocultando una crisis más profunda que ya se manifiesta en los productos que los consumidores realmente adquieren.
La esencia de la advertencia de Currie radica en una premisa fundamental: “Nadie en el planeta consume petróleo crudo directamente”. Esta afirmación subraya que, si bien las refinerías son los únicos compradores directos de crudo, la población y las industrias dependen de derivados como la gasolina, el diésel y el combustible para aviones. Son estos mercados de productos finales los que, según Currie, presentan un panorama “considerablemente más feo” y preocupante en la actualidad.
Como ejemplo de esta disociación de precios, el analista citó el caso del diésel europeo, que durante la entrevista se negociaba en torno a los 170 dólares por barril. Esta cifra representa casi el doble del precio del Brent y supera significativamente la cotización del WTI, que el martes se ubicaba en 84.94 dólares. Esta brecha expone la presión que enfrentan los sectores económicos dependientes del diésel, como el transporte, la agricultura y la industria, que deben asumir costos operativos mucho más elevados.
La preocupación por el diésel, un combustible vital para la logística y la actividad económica global, trasciende la mera cifra de su precio. Su alto costo tiene un efecto dominó en la inflación general, afectando la cadena de suministro y encareciendo bienes y servicios. Esta situación pone de manifiesto una posible escasez de capacidad de refinación o una demanda excepcionalmente robusta de destilados medios, lo que, en última instancia, repercute directamente en la economía real y el bolsillo de los consumidores, a pesar de que el crudo no muestre la misma volatilidad.