El mayor problema de la captura de carbono no es la captura de carbono
El artículo sostiene que el principal obstáculo para la expansión de los proyectos de captura y almacenamiento de carbono (CAC) ya no es su viabilidad técnica, sino su re
El debate en torno a la captura y almacenamiento de carbono (CAC) ha experimentado una notable evolución. Contrario a lo que se piensa comúnmente, la principal barrera para la proliferación de proyectos de CAC ya no radica en su desempeño técnico, sino en su viabilidad comercial. Durante años, la discusión se centró en si un solvente podía eliminar eficientemente el dióxido de carbono de los gases de combustión, si el CO2 podía ser comprimido, transportado e inyectado de forma segura bajo tierra, y si el almacenamiento permanecería inquebrantable. Si bien estas interrogantes son cruciales y continúan siendo perfeccionadas, no explican por qué la mayoría de los proyectos anunciados nunca llegan a la fase de construcción.
En la actualidad, las capacidades técnicas para la captura, transporte y almacenamiento seguro de dióxido de carbono han avanzado considerablemente. Se han logrado importantes hitos en la ingeniería de procesos que permiten la separación del CO2 de diversas fuentes industriales, así como en el desarrollo de infraestructuras para su manejo a gran escala. La seguridad geológica de los sitios de almacenamiento profundo también ha sido objeto de exhaustivas investigaciones, demostrando la posibilidad de confinar el CO2 a largo plazo con riesgos mitigados.
No obstante, el componente que con mayor frecuencia frena la materialización de estas iniciativas es el comercial. Un proyecto de captura de carbono en una planta de cemento, por ejemplo, puede ser técnicamente factible, pero aun así generar pérdidas por cada tonelada de CO2 capturado. De manera similar, un sitio de almacenamiento subterráneo, aunque esté preparado técnicamente, permanece vacío si no cuenta con volúmenes de CO2 contratados previamente que justifiquen su operación. La infraestructura de transporte, como los gasoductos, también enfrenta la misma disyuntiva: su construcción no tiene sentido sin una demanda asegurada y modelos de negocio rentables.
Esta realidad subraya la necesidad urgente de desarrollar marcos económicos y de políticas que incentiven la implementación de la CAC. La inversión en estas tecnologías requiere no solo superar los desafíos técnicos, que en gran medida ya se han abordado, sino también establecer mecanismos que aseguren su rentabilidad y permitan la integración de sus costos en las cadenas de valor industriales. Solo así se podrá transitar desde la fase de proyectos piloto y anuncios a la construcción masiva y operativa de soluciones de captura de carbono a escala global, contribuyendo efectivamente a la descarbonización de la industria y la lucha contra el cambio climático.