El motor petrolero sostiene la proyección de crecimiento de Venezuela en 6,5% ante presiones inflacionarias y el choque sísmico de junio
La flexibilización operativa y el incremento en los volúmenes de extracción compensan los daños materiales por USD 6.700 millones registrados tras los terremotos, situand
El comportamiento de la industria petrolera nacional se consolidó durante la primera mitad del año como el principal factor de amortiguación económica en Venezuela. Según los datos consignados en el Informe Macroeconómico Venezuela 2026, el Producto Interno Bruto (PIB) se encamina a cerrar el ejercicio anual con una expansión de 6,5%, una proyección que incorpora un ajuste a la baja de 0,5 puntos porcentuales tras el impacto del evento sísmico del pasado 24 de junio.
El reporte precisa que la infraestructura de producción, transporte y refino de hidrocarburos no sufrió daños estructurales de consideración durante los sismos, lo que permitió dar continuidad a los planes de extracción e importación de diluyentes en las principales áreas operativas del país.
De acuerdo con el documento, el desempeño del sector responde a las modificaciones en el entorno normativo introducidas con la aprobación de la reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos el 29 de enero de 2026, así como a la publicación de sus reglamentos complementarios. Este instrumento legal habilitó esquemas de participación directa de capital privado en la totalidad de la cadena de valor, abarcando desde las actividades de extracción en pozo hasta los procesos de refinación, transporte y comercialización.
A la evolución del marco legal interno se suma la vigencia de la flexibilización de licencias otorgadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), factor que facilitó la reactivación de operaciones conjuntas y la regularización de los flujos de exportación hacia mercados internacionales sin los descuentos aplicados en canales no tradicionales.
El Informe Macroeconómico Venezuela 2026 detalla que la producción media de petróleo durante los primeros seis meses del año se ubicó en 1,09 millones de barriles diarios (Mbd), cifra verificada mediante los reportes técnicos consolidados de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Para el segundo semestre del año, las estimaciones oficiales y de mercado proyectan que el volumen total de extracción alcance un nivel cercano a los 1,2 Mbd.
En el ámbito del comercio exterior, las exportaciones petroleras generaron un ingreso bruto acumulado de USD 14.511 millones durante la primera mitad del año. El valor final del crudo de referencia venezolano, el grado Merey, registró fluctuaciones motivadas por la inestabilidad en las rutas marítimas globales, especialmente tras los eventos geopolíticos reportados en el Estrecho de Ormuz, los cuales alteraron momentáneamente la estructura de primas de riesgo en los marcadores globales Brent y WTI.
El flujo de divisas proveniente de las ventas externas incidió directamente en las cuentas públicas. La medición del ingreso fiscal petrolero proxy alcanzó los USD 6.385 millones en el primer semestre de 2026, según el texto del informe. Estas divisas constituyeron la base de la oferta ejecutada por el Banco Central de Venezuela (BCV) en las mesas de cambio bancarias para contener la volatilidad del tipo de cambio.
No obstante el aporte fiscal del sector hidrocarburos, el informe acota que la recaudación de tributos internos por vía del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT) y el ritmo de expansión de la liquidez monetaria (M2) continuaron ejerciendo presión sobre la estabilidad cambiaria y la velocidad de circulación del dinero.
El evento telúrico registrado el 24 de junio dejó pérdidas patrimoniales y directas por un orden de USD 6.700 millones en infraestructura física, vivienda y vialidad no petrolera. La absorción de este choque económico redujo la proyección de crecimiento del PIB global desde un 7,0% original a la cifra final revisada de 6,5% para el cierre de 2026.
Pese a las afectaciones del evento natural, las mediciones correspondientes al primer trimestre y al consumo de los hogares muestran señales de dinamismo en el comercio y los servicios urbanos, soportados por la inyección de divisas y el crédito de corto plazo.
El balance técnico expuesto en el documento concluye que el principal riesgo de desaceleración para la economía venezolana durante la segunda mitad de 2026 reside en la persistencia de la inflación, proyectada en un nivel de 385% anual al cierre del periodo fiscal.
Asimismo, el reporte subraya que las limitaciones en la generación y distribución del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) continúan actuando como un cuello de botella estructural que condiciona la operatividad de las industrias no petroleras, limitando una mayor recuperación del producto real en los sectores manufacturero y agrícola.
Cita de referencia: Toda la información cuantitativa, estimaciones técnicas y evaluaciones sectoriales expuestas en esta nota proceden del Informe Macroeconómico Venezuela 2026.