Tráfico de buques cisterna en el Estrecho de Ormuz cae en medio de la tensión entre EE. UU. e Irán
El tráfico de buques cisterna a través del estratégico Estrecho de Ormuz ha experimentado una notable disminución esta semana, registrando solo entre cinco y nueve cruces
La tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán continúa impactando directamente en la estabilidad del suministro energético global, evidenciándose una notable desaceleración en el tráfico de buques cisterna a través del Estrecho de Ormuz. Datos recientes de Kpler, citados por Reuters, revelan una drástica caída en el número de cruces por esta vital vía marítima durante la semana en curso, lo que subraya la fragilidad de las rutas comerciales ante conflictos internacionales prolongados. Este estrecho es crucial para el tránsito de una porción significativa del petróleo mundial, conectando a los principales productores de Medio Oriente con los mercados globales.
Específicamente, los informes detallan que el miércoles solo se registraron cinco cruces de buques cisterna, cifra que ascendió a nueve el jueves. Estos números representan una disminución considerable en comparación con el promedio mensual de doce cruces que usualmente caracterizan a Ormuz. Los datos también indican que, de los buques observados, cinco ingresaron al estrecho y cuatro lo abandonaron, la mayoría utilizando el corredor iraní. Esta reducción del tráfico en un punto de estrangulamiento tan estratégico genera preocupación sobre posibles interrupciones en la cadena de suministro de hidrocarburos.
En contraste con la situación en Ormuz, el Estrecho de Bab el-Mandeb, ubicado en el Mar Rojo, ha mantenido un nivel de actividad mucho más elevado. Kpler informó el paso de diecinueve portadores de materias primas por esta vía el jueves, un volumen que se mantiene en cifras de dos dígitos. Bab el-Mandeb es otra de las rutas marítimas críticas para el comercio internacional, particularmente para las exportaciones de petróleo desde Medio Oriente y el comercio general entre Asia y Europa. La disparidad en el tráfico entre ambos estrechos podría indicar una redistribución de rutas o una mayor percepción de riesgo en la zona del Golfo Pérsico.
La disminución del tráfico de buques cisterna en Ormuz no es un mero dato estadístico; tiene implicaciones directas para los mercados energéticos globales. Cualquier amenaza a la libre navegación por este estrecho, por el que transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, tiende a generar volatilidad en los precios del crudo y a aumentar las primas de riesgo. La persistencia de la confrontación entre Washington y Teherán mantiene en vilo a la industria petrolera, obligando a los operadores y gobiernos a monitorear de cerca la situación para anticipar posibles impactos en la oferta y la demanda de energía. La seguridad de estas arterias marítimas es fundamental para la estabilidad económica global.