Rumanía Desconecta su Último Reactor Nuclear ante Bajos Niveles del Danubio

Rumanía ha iniciado la desconexión de su último reactor nuclear operativo en la planta de Cernavodă, ubicada en el Danubio. Esta medida se debe a los niveles históricamen

Rumanía ha iniciado el proceso de desconexión de su único reactor nuclear operativo restante, una medida drástica forzada por los niveles históricamente bajos del río Danubio. Esta situación subraya la creciente vulnerabilidad de la infraestructura energética europea ante las severas condiciones climáticas, incluyendo olas de calor y sequías prolongadas que afectan los recursos hídricos esenciales para la operación de centrales nucleares en la región.

La empresa estatal Nuclearelectrica, operadora de la planta nuclear de Cernavodă, ubicada estratégicamente en el Danubio, confirmó el inicio de este proceso. Es importante destacar que la desconexión de este reactor sigue a una medida similar tomada a finales de julio, cuando otro reactor de la misma central fue puesto fuera de servicio. Ambos cierres se atribuyen directamente a las abrasadoras temperaturas y la escasez de agua que han afectado a gran parte de Europa.

Las centrales nucleares, si bien no consumen combustibles fósiles en su operación, dependen críticamente de grandes volúmenes de agua para sus sistemas de refrigeración. Cuando los niveles de los ríos disminuyen drásticamente o la temperatura del agua se eleva excesivamente, la capacidad de estas plantas para disipar el calor residual se ve comprometida, obligándolas a reducir su producción o incluso a detenerse por completo para garantizar la seguridad y cumplir con las regulaciones ambientales.

Este incidente en Rumanía no es un caso aislado, sino que se enmarca en una tendencia más amplia que ha afectado a varias instalaciones de energía nuclear en Europa Central y Oriental en las últimas semanas. La interrupción de la generación eléctrica nuclear en un momento de alta demanda y precios energéticos elevados plantea desafíos significativos para la seguridad del suministro y la estabilidad de los mercados energéticos regionales, evidenciando la interconexión entre el cambio climático, los recursos hídricos y la infraestructura crítica de generación eléctrica.