Licencia 52 de la OFAC prohíbe a PDVSA recibir pagos por ventas externas y transacciones con Citgo

La Licencia Nº 52 emitida por el Departamento del Tesoro de EE. UU. autoriza a PDVSA a firmar contratos de ventas externas, siempre que se rijan por la legislación estado

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de su Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), ha emitido la Licencia Nº 52, una nueva autorización que delinea los límites precisos para las operaciones de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA). Esta medida permite a la empresa estatal venezolana la capacidad de formalizar y firmar contratos de ventas externas de crudo y productos derivados. Sin embargo, esta aparente apertura viene acompañada de restricciones significativas que continúan limitando el flujo financiero directo hacia la petrolera.

La principal condición para la firma de estos contratos es que deben estar rigurosamente regidos por la legislación de los Estados Unidos o por la normativa de cualquiera de sus 50 regiones. Más allá de la adhesión legal, la Licencia 52 establece explícitamente que PDVSA no está autorizada para recibir directamente los ingresos monetarios generados por estas ventas. Esta prohibición implica que, si bien la estatal puede negociar y formalizar acuerdos comerciales, la entrada de divisas a sus arcas sigue estando bloqueada, lo que mantiene una asfixia financiera crucial para la empresa y, por extensión, para la economía venezolana.

Asimismo, la licencia profundiza las restricciones al prohibir cualquier tipo de transacción financiera entre PDVSA y su importante filial en Estados Unidos, Citgo. Esta medida subraya la delicada situación legal y financiera de Citgo, cuyas acciones de su casa matriz, PDV Holding, han sido objeto de un prolongado proceso de subasta para satisfacer reclamos de acreedores. La imposibilidad de interactuar financieramente con Citgo refuerza el aislamiento de PDVSA del circuito financiero internacional y protege aún más los activos de Citgo bajo jurisdicción estadounidense.

En resumen, la Licencia Nº 52, aunque puede interpretarse superficialmente como una flexibilización de sanciones, en realidad mantiene intactas las barreras fundamentales que impiden a PDVSA monetizar sus ventas de petróleo de manera efectiva y directa. La autorización para firmar contratos bajo la ley estadounidense, sin la capacidad de recibir pagos ni de operar con Citgo, sugiere una estrategia que permite cierta actividad comercial controlada, pero sin aliviar la presión económica sobre el régimen venezolano ni facilitar una recuperación significativa de la industria petrolera del país.