El sistema global de refinación opera con escasa capacidad de respuesta

Daniel Evans, director global de Investigación de Combustibles y Refinación en S&P Global Energy, advierte que el sistema global de refinación opera actualmente con una c

Daniel Evans, director global de Investigación de Combustibles y Refinación en S&P Global Energy, ha lanzado una seria advertencia sobre el estado actual del sistema global de refinación.

Según su análisis, la infraestructura mundial encargada de procesar el petróleo crudo en productos derivados como gasolina, diésel y combustibles para aviones, opera con una capacidad de reserva mínima.

Esta situación crítica deja poco margen de maniobra para el sistema, lo que podría tener repercusiones significativas en la estabilidad del suministro energético a nivel planetario.

La escasez de capacidad sobrante en las refinerías globales implica una vulnerabilidad inherente del mercado a cualquier interrupción inesperada. Un incidente como el cierre no programado de una instalación importante, desastres naturales que afecten infraestructuras, o tensiones geopolíticas que limiten el flujo de crudo, podrían generar de inmediato desabastecimientos y una escalada en los precios de los combustibles.

Esta falta de flexibilidad dificulta la capacidad del sistema para absorber choques y ajustar la producción rápidamente a las fluctuaciones de la demanda.

Diversos factores han contribuido a esta estrechez en la capacidad de refinación. En los últimos años, el sector ha presenciado cierres de refinerías en regiones desarrolladas debido a la baja rentabilidad, la presión regulatoria por estándares ambientales más estrictos y la anticipación de una transición energética que reduzca la demanda de combustibles fósiles a largo plazo.

Al mismo tiempo, la inversión en nuevas capacidades o en la mejora de las existentes ha sido insuficiente, a menudo desalentada por la incertidumbre económica y las proyecciones de demanda futura, creando un desequilibrio entre la capacidad operativa y las necesidades del mercado.

Esta coyuntura plantea un desafío considerable para la seguridad energética global. Con una demanda de combustibles que se mantiene robusta en muchas economías y una oferta de refinación limitada, la posibilidad de volatilidad en los precios y de interrupciones en el suministro es una preocupación constante.

La comunidad internacional y los actores de la industria deberán evaluar estrategias para fortalecer la resiliencia del sistema de refinación, considerando la optimización de las operaciones existentes y la evaluación de inversiones selectivas, a fin de evitar escenarios de escasez que puedan impactar negativamente el crecimiento económico mundial y la vida cotidiana de millones de personas.