Reservas de Aluminio en la LME caen al nivel más bajo desde 1990 tras disrupciones de gas natural en Brasil

La planta Alunorte de Norsk Hydro en Brasil, una de las refinerías de alúmina más grandes del mundo, redujo su producción en un 50% debido a interrupciones en el suminist

La producción global de aluminio ha enfrentado un nuevo desafío, luego de que la planta Alunorte de Norsk Hydro en Brasil, una de las refinerías de alúmina más grandes del mundo, se viera forzada a reducir su producción en un 50%. La causa principal de esta drástica medida ha sido la interrupción en la disponibilidad de gas natural, un insumo crítico para sus operaciones. Este incidente pone de manifiesto la vulnerabilidad de las cadenas de suministro industriales ante fluctuaciones en el mercado de energéticos.

Según reportes de Bloomberg, las disrupciones en el suministro de gas natural en Alunorte tuvieron un impacto inmediato en los mercados globales. El precio del aluminio en la Bolsa de Metales de Londres (LME) experimentó un alza de casi el 2%, cotizándose a 3.373 dólares por tonelada métrica y alcanzando su nivel más alto en siete semanas. Paralelamente, los futuros de alúmina en Shanghái también registraron ganancias del 1%, evidenciando la preocupación de los inversores por la estabilidad del suministro.

Norsk Hydro ha declarado que la producción volverá a su plena capacidad una vez que los suministros de gas se normalicen. Este suceso subraya la dependencia crítica de industrias pesadas como la metalúrgica del gas natural, no solo como fuente de energía sino también como materia prima en ciertos procesos. Las interrupciones, aunque temporales, pueden generar un efecto dominó que afecta la disponibilidad del metal en un momento en que las reservas ya se encuentran en mínimos históricos desde 1990.

La situación en Brasil, un actor clave en el suministro de materias primas, resalta la importancia de la seguridad energética y la diversificación de fuentes para mantener la estabilidad de las cadenas de valor globales. Este tipo de eventos son un recordatorio constante de cómo factores energéticos, aparentemente regionales, pueden tener repercusiones significativas y directas en los precios de los commodities y en la economía mundial, impactando desde la manufactura hasta el consumidor final.