Cierre Prolongado del Estrecho de Ormuz Podría Disparar el Precio del Petróleo a $200

Fereidun Fesharaki, de FGE NexantECA, advierte que los precios del petróleo podrían alcanzar los $200 por barril si el Estrecho de Ormuz permanece casi cerrado. Esta situ

Fereidun Fesharaki, Presidente Emérito de la consultora energética FGE NexantECA, ha emitido una seria advertencia sobre el futuro de los precios del petróleo. Según sus declaraciones a Bloomberg el martes, el crudo podría dispararse hasta los $200 por barril, o incluso más, si el Estrecho de Ormuz continúa operando en su estado actual de casi cierre. Esta situación representa una amenaza significativa para la estabilidad del mercado energético global.

Fesharaki subrayó que, aunque el mercado petrolero a menudo se mueve impulsado por el sentimiento y las publicaciones en redes sociales de figuras políticas como el expresidente de EE. UU. Donald Trump sobre conflictos bélicos, la realidad física del suministro es innegable. "Cada semana, 100 millones de barriles de petróleo no están circulando, y cada mes, 400 millones de barriles no están pasando", explicó a Bloomberg Television. Esta interrupción cuantificable excede cualquier especulación y crea una escasez tangible en la oferta.

El Estrecho de Ormuz es una arteria vital para el comercio mundial de petróleo, conectando a los principales productores de Oriente Medio con los mercados consumidores de Asia, Europa y América. Cualquier restricción o interrupción en este paso estratégico tiene repercusiones inmediatas y profundas en la oferta global de crudo. Un cierre sostenido durante seis semanas, como plantea el escenario, generaría un déficit de suministro que las reservas estratégicas y la producción adicional no podrían compensar a corto plazo.

Un incremento de los precios del petróleo a niveles de $200 por barril tendría un impacto devastador en la economía global, provocando inflación, encareciendo el transporte y la producción en diversos sectores. Para países importadores de energía, el costo sería insostenible, mientras que incluso para naciones exportadoras, la volatilidad extrema podría generar inestabilidad económica y social. La advertencia de Fesharaki resalta la vulnerabilidad del mercado energético ante la geopolítica y la necesidad urgente de salvaguardar las rutas de suministro clave.