Diez claves que explican cómo el Plan 4x4 de Horacio Marín se convirtió en un resultado histórico para YPF
El plan estratégico 4x4 de YPF, lanzado en 2024 bajo la dirección de Horacio Marín, ha transformado las finanzas de la compañía, revirtiendo una pérdida anual de u$s1.277
El ambicioso Plan 4x4 de Horacio Marín ha marcado un hito histórico para YPF, transformando radicalmente la situación financiera de la petrolera argentina. Iniciado en 2024, el programa buscaba revertir una compleja realidad de pérdidas anuales que ascendían a u$s1.277 millones en 2023. Los resultados del segundo trimestre de 2026 evidencian un éxito sin precedentes, con el registro del EBITDA más alto en la historia de la compañía y un robusto margen del 43%, logrando la mayoría de sus objetivos antes del plazo originalmente estimado.
La estrategia se cimentó sobre cuatro pilares fundamentales presentados a los inversores: la concentración de capital en Vaca Muerta, una gestión activa de la cartera de activos, la maximización de la eficiencia tanto en el segmento de upstream como en el de downstream, y el proyecto estratégico Argentina LNG. Tres de estos pilares ya están generando flujos de caja significativos, aunque el cuarto, que promete un impacto aún mayor, aún no se refleja en los balances. Notablemente, la producción de shale ha alcanzado un 85% de su meta fijada para finales de 2026, con seis meses de antelación.
La producción de petróleo de esquisto promedió 213.000 barriles diarios entre abril y junio de 2026, lo que representa un incremento del 47% respecto al año anterior. Este avance es parte de una trayectoria ascendente que vio la producción multiplicarse por 1,88 en solo dos años. En abril-junio de 2024, la producción de shale de YPF era de 113.400 barriles diarios, cifra que un año después subió a 145.100 y a 205.400 en el primer trimestre de 2026. Este crecimiento se traduce en un cambio fundamental en la composición de la producción total, con el shale pasando del 46% al 59% del petróleo producido por la compañía en un año.
Este desplazamiento estratégico del barril convencional al no convencional explica por qué el crecimiento del shale no siempre se tradujo en un salto total de la producción, sino en una mejora de su calidad y rentabilidad. El plan nunca prometió únicamente producir más, sino producir mejor. El EBITDA ajustado se duplicó desde los u$s1.204 millones registrados en el período abril-junio de 2024, sin que la coyuntura de precios fuera el único factor decisivo, subrayando la efectividad de las medidas internas implementadas para optimizar la operación y la rentabilidad.