Estados Unidos insta a Asambleas Nacionales de Venezuela (2015 y 2025) a coordinar estrategia para defender a Citgo
Estados Unidos está presionando a las Asambleas Nacionales venezolanas, tanto la de 2015 como la que asumirá en 2025, para que desarrollen una estrategia conjunta y concr
En un movimiento diplomático significativo, Estados Unidos ha urgido a las Asambleas Nacionales de Venezuela de 2015 y 2025 a consolidar una estrategia unificada para la protección de Citgo, la filial de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) en territorio estadounidense. Esta exhortación subraya la preocupación por el futuro de uno de los activos energéticos más valiosos de Venezuela en el extranjero, que ha estado en el centro de prolongadas disputas legales y políticas.
La parlamentaria Dinorah Figueras ha sido una de las voces en recordar la motivación original del gobierno de Estados Unidos hace una década: la salvaguarda de los activos venezolanos en el exterior. Citgo, con sus refinerías, oleoductos y red de distribución en el mercado estadounidense, representa una pieza clave de la infraestructura petrolera venezolana y un elemento estratégico de su capacidad de refinación y comercialización. Su protección es fundamental no solo desde una perspectiva financiera, sino también como un símbolo de la soberanía económica de la nación suramericana.
La referencia a las "AN de 2015 y 2025" pone de manifiesto la compleja realidad política de Venezuela, donde coexisten distintas instancias legislativas con reconocimiento diferenciado por parte de la comunidad internacional. Esta situación ha complicado la gestión y defensa de Citgo, expuesta a reclamos de acreedores y juicios que amenazan su propiedad. La propuesta estadounidense busca, precisamente, superar estas divisiones internas para presentar un frente común que impida la disgregación de la empresa.
Este impulso de Washington resalta la importancia geoestratégica de Citgo y el interés de Estados Unidos en preservar su estabilidad. La coordinación de una estrategia conjunta entre las distintas facciones políticas venezolanas, bajo la mediación y el respaldo de EE. UU., podría ser un paso crucial para asegurar la viabilidad de la compañía y evitar su venta forzosa. El desafío radica en la capacidad de las partes venezolanas de dejar a un lado sus diferencias para concentrarse en la defensa de un activo nacional vital para el futuro energético del país.