Trump afirma que EE. UU. controla el Estrecho de Ormuz a pesar del bloqueo iraní

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que su país mantiene el control total sobre el estratégico Estrecho de Ormuz. Esta declaración surge en

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que las fuerzas armadas estadounidenses mantienen un control absoluto sobre el Estrecho de Ormuz, un punto geográfico de importancia estratégica incalculable para el comercio mundial. Esta contundente declaración se produce en un período de crecientes tensiones con la República Islámica de Irán, que ha proferido amenazas de cerrar este paso marítimo como respuesta a presiones internacionales.

El Estrecho de Ormuz es una de las vías fluviales más críticas del mundo, por la que transita aproximadamente un tercio del petróleo y el gas natural licuado (GNL) que se comercializa globalmente por mar. Conectando el Golfo Pérsico con el Mar Arábigo y, en última instancia, con los océanos del mundo, su libre paso es fundamental para la seguridad energética global. Cualquier interrupción en este estrecho tendría un impacto inmediato y severo en los precios del petróleo y en la economía mundial, afectando a países importadores y exportadores por igual.

La capacidad de Estados Unidos para garantizar la libertad de navegación a través de Ormuz es un pilar de la política exterior de Washington en la región, enfocada en la estabilidad de los mercados energéticos y la protección de las rutas comerciales. Las declaraciones del presidente Trump buscan reafirmar la determinación estadounidense frente a cualquier intento de obstrucción por parte de Irán, que ya en el pasado ha realizado maniobras militares y desplegado embarcaciones en la zona que han sido interpretadas como desafíos a la hegemonía marítima.

La situación en el Estrecho de Ormuz continúa siendo un barómetro de las relaciones geopolíticas en el Medio Oriente y su impacto se extiende mucho más allá de las fronteras regionales. La salvaguardia de este corredor por parte de las potencias occidentales, lideradas por Estados Unidos, es esencial para mantener el flujo constante de hidrocarburos a los mercados globales y, por ende, para la estabilidad económica y la seguridad energética de naciones en Latinoamérica y el resto del mundo que dependen de estos suministros.