Venezuela mantiene la carga fiscal petrolera más elevada de América Latina
Según Oswaldo Felizzola del IESA, Venezuela continúa poseyendo la carga fiscal petrolera más alta de América Latina, a pesar de una reciente disminución. El 'government t
Venezuela sigue destacándose por tener la carga fiscal petrolera más alta de América Latina, un factor crítico que impacta su capacidad para atraer inversiones en el sector de hidrocarburos. Así lo señaló Oswaldo Felizzola, coordinador del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, quien detalló que, si bien ha habido una ligera reducción, el llamado “government take” del país caribeño se mantiene en niveles muy elevados en comparación con sus vecinos regionales.
Felizzola explicó que el “government take”, que representa la porción de los ingresos petroleros que el Estado percibe a través de impuestos, regalías y otras contribuciones, se ha ajustado en el caso venezolano. Previamente ubicado en un 89%, este porcentaje se ha reducido a un rango que oscila entre el 79% y el 82%. A pesar de esta modificación, el país se mantiene a la cabeza en la región en términos de la proporción que el Estado retiene de la renta petrolera, lo que supone un desafío significativo para la competitividad del sector.
Este elevado nivel de participación estatal en las ganancias del petróleo es un elemento crucial a considerar para cualquier potencial inversor en el sector. Una carga fiscal tan pronunciada puede desincentivar la exploración y producción de nuevos yacimientos, ya que reduce la rentabilidad esperada para las empresas privadas y mixtas. En un contexto de fluctuación de precios internacionales del crudo y de necesidad de modernización de la infraestructura, una política fiscal menos onerosa podría ser un catalizador para revitalizar la industria petrolera venezolana.
La persistencia de esta alta carga fiscal subraya la compleja situación económica y energética de Venezuela. Si bien el Estado busca maximizar sus ingresos provenientes de su principal recurso natural, el equilibrio entre esta necesidad y la creación de un entorno atractivo para la inversión privada es fundamental para el desarrollo sostenible del sector petrolero a largo plazo. La competitividad fiscal es un pilar para la recuperación y expansión de la producción petrolera, un objetivo estratégico para el país.