La suspensión de la Ley Jones por Trump es improbable que reduzca los precios de la gasolina

El presidente Donald Trump considera una nueva suspensión de la Ley Jones para permitir el transporte de petróleo y combustibles en buques extranjeros más baratos, buscan

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está evaluando una nueva suspensión de la Ley Jones, una normativa que exige que los bienes transportados entre puertos estadounidenses lo sean en buques construidos, propiedad y operados por ciudadanos estadounidenses. Esta consideración surge en un contexto donde los precios de la gasolina superan los 4 dólares por galón, una situación que podría generar un costo político para los republicanos de cara a las próximas elecciones de medio término.

La medida busca abrir nuevamente el transporte doméstico de petróleo y combustibles a embarcaciones de bandera extranjera, que suelen ofrecer tarifas más económicas.

Esta propuesta extendería una exención de emergencia que el propio Trump impuso en marzo, luego de que la escalada de la guerra en Irán provocara un fuerte incremento en los precios del crudo a nivel mundial.

La expectativa era que la flexibilización de las restricciones de envío redujera los costos de transporte y, por ende, el precio final de la gasolina para los consumidores. No obstante, el análisis de la primera suspensión ha revelado un impacto casi insignificante en los precios en el surtidor.

El principal problema radica en la estructura de precios de los combustibles. Los costos de envío, incluso si se reducen significativamente al permitir el uso de buques extranjeros más baratos, representan una fracción relativamente pequeña de lo que los ciudadanos pagan por galón en las gasolineras.

Factores como el precio internacional del petróleo crudo, los impuestos, los costos de refinación y los márgenes de comercialización tienen una influencia mucho mayor en la determinación del precio final del combustible.

Por lo tanto, a pesar de las intenciones políticas de aliviar la carga económica sobre los consumidores y disipar preocupaciones electorales, una nueva suspensión de la Ley Jones es poco probable que logre una disminución sustancial y perceptible en los precios de la gasolina.

La medida podría generar un alivio marginal en los costos de transporte, pero no aborda los componentes más significativos que impulsan el costo de los combustibles, dejando la efectividad de esta política en entredicho para lograr su objetivo principal.