Francisco Romano, socio de PAGBAM: "El desafío principal es avanzar con la infraestructura para Vaca Muerta"

Francisco Romano, socio a cargo del Departamento de Energía de PAGBAM, destaca que Argentina debe priorizar la infraestructura para sostener el crecimiento de Vaca Muerta

Argentina se posiciona como un actor clave en la producción de petróleo y gas en América Latina, con Vaca Muerta consolidada como uno de sus activos energéticos más estratégicos. En este contexto, Francisco Romano, socio a cargo del Departamento de Energía de Pérez Alati, Grondona, Benites & Arntsen (PAGBAM), ofreció un análisis profundo sobre los retos y oportunidades que enfrenta el país para capitalizar su potencial. Con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya en funcionamiento y el avance de proyectos de exportación de Gas Natural Licuado (GNL), el enfoque ha evolucionado desde la mera atracción de capitales hacia la capacidad de ejecución de infraestructuras vitales.

Según Romano, el RIGI representa un marco integral al abordar aspectos regulatorios, tributarios, cambiarios y aduaneros. No obstante, sugiere que se podría perfeccionar mediante una mayor transparencia, reduciendo la discrecionalidad en la asignación de beneficios, y una paulatina extensión a sectores y proyectos actualmente excluidos, lo que potenciaría aún más su impacto en la atracción de inversiones a largo plazo. Este régimen es crucial para proyectos de gran envergadura en petróleo, gas y minerales críticos.

El experto enfatizó que uno de los desafíos más urgentes para Argentina es el desarrollo de la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento exponencial de Vaca Muerta y, a su vez, posicionar al país como un exportador energético de relevancia. Es imperativo concluir la construcción de los gasoductos, oleoductos y ductos para líquidos de gas natural ya iniciados, que son fundamentales para la evacuación eficiente de la producción. Además, se requiere una mejora integral en toda la infraestructura de transporte y logística para garantizar la competitividad.

En última instancia, la consolidación de Argentina como un proveedor global de energía dependerá de su habilidad para ejecutar estas obras de infraestructura, mantener una estabilidad regulatoria predecible y fortalecer su competitividad frente a otros productores internacionales. Romano concluyó que las condiciones óptimas para atraer y retener inversiones de largo plazo en el sector energético y minero pasan por ofrecer seguridad jurídica y previsibilidad, elementos clave que el RIGI busca fortalecer para asegurar el desarrollo sostenible de los recursos nacionales.