Posible Reactivación en Tres Años de Oleoducto Irak-Siria para Sortear Hormuz

La posible reactivación de un antiguo oleoducto entre Irak y Siria, que permitiría eludir el Estrecho de Hormuz, se proyecta en un máximo de tres años. La crisis en Hormu

Un antiguo oleoducto que conecta Irak con Siria, y que ofrece una ruta alternativa al estratégico Estrecho de Hormuz, podría volver a estar operativo en un plazo máximo de tres años. Así lo ha afirmado un alto funcionario sirio, destacando el renovado interés en esta infraestructura vital para las exportaciones energéticas. El proyecto busca establecer un corredor seguro para el transporte de crudo iraquí hacia el Mediterráneo, reduciendo la dependencia de una de las zonas marítimas más sensibles del mundo.

La reciente escalada de tensiones y la crisis en el Estrecho de Hormuz, que ha afectado significativamente las exportaciones de crudo iraquí, han acelerado los planes conjuntos de Irak y Siria para rehabilitar este oleoducto. La infraestructura, que sufrió daños considerables en el pasado, es crucial para diversificar las rutas de envío de petróleo. El objetivo primordial es conectar los ricos yacimientos petroleros de Kirkuk en Irak con el puerto sirio de Baniyas, en la costa mediterránea, a través de la sección Haditha-Baniyas.

La reconstrucción de esta vía de transporte representa una iniciativa estratégica de gran envergadura para Irak, uno de los principales productores de petróleo del mundo. Al establecer una alternativa al Estrecho de Hormuz, Irak busca mitigar los riesgos geopolíticos y de seguridad que constantemente amenazan sus exportaciones. Esta diversificación no solo fortalecería su capacidad de suministro, sino que también ofrecería mayor flexibilidad ante posibles interrupciones en la ruta tradicional que atraviesa el Golfo Pérsico.

Según Youssef Qablawi, director ejecutivo involucrado en el proyecto, la rehabilitación completa del tramo desde Haditha en Irak hasta el puerto sirio de Baniyas no excedería los tres años. Este ambicioso plan subraya el compromiso de ambos países con la seguridad energética y la expansión de sus capacidades de exportación, con un impacto potencial en la estabilidad de los mercados petroleros globales al ofrecer una ruta de suministro más resiliente y menos vulnerable a las tensiones regionales.