Cumaná enfrenta severa crisis hídrica: Denuncian más de 25 días sin servicio y politización del agua
Juan Rodríguez, coordinador regional de Voluntad Popular en Sucre, ha expresado profunda preocupación por la prolongada crisis del agua en Cumaná. La ciudadanía lleva más
La ciudad de Cumaná, capital del estado Sucre, se encuentra sumida en una profunda crisis hídrica, con algunas comunidades superando los veinticinco días sin acceso continuo al servicio de agua potable. Juan Rodríguez, coordinador regional del partido Voluntad Popular (VP) en la entidad, ha alzado su voz para denunciar esta situación, calificando el acceso al vital líquido como un derecho fundamental y no como un "favor político" dispensado por las autoridades. Esta prolongada interrupción ha generado una creciente alarma entre la población, afectando gravemente la calidad de vida y la salud pública.
Las declaraciones de Rodríguez subrayan la desesperación de los ciudadanos ante la falta de una respuesta efectiva por parte de los organismos competentes. La interrupción del suministro por más de tres semanas pone de manifiesto no solo la ineficiencia en la gestión de los recursos hídricos, sino también la deficiente infraestructura que sustenta los servicios básicos en la región. En un país donde la infraestructura crítica, incluyendo la eléctrica, sufre de un deterioro constante, es plausible que las fallas en el bombeo y distribución de agua estén directamente relacionadas con la inestabilidad del sistema energético.
Esta crisis en Cumaná no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un patrón más amplio de colapso de los servicios públicos en Venezuela, donde la escasez de agua potable es una queja recurrente en diversas ciudades. La dependencia de los sistemas de distribución de agua de una red eléctrica a menudo precaria hace que cualquier falla en la generación o transmisión de energía repercuta de inmediato en el suministro hídrico, exacerbando la vulnerabilidad de las comunidades. Expertos y ciudadanos a menudo señalan la falta de inversión y mantenimiento en infraestructuras clave como la raíz de estos problemas persistentes.
La exigencia de Rodríguez de que el agua sea tratada como un derecho y no como una herramienta política resuena con el clamor de una ciudadanía que busca soluciones concretas a problemas fundamentales. La urgencia de la situación en Cumaná demanda no solo acciones inmediatas para restaurar el suministro, sino también una revisión profunda de las políticas de infraestructura y energía para garantizar la sostenibilidad de servicios esenciales que son pilar del bienestar social y la salud pública.