Climatólogo alerta sobre una epidemia de eventos extremos: 'El planeta en el que nacimos ya no existe'

Un destacado climatólogo ecuatoriano ha emitido una grave advertencia sobre la irrecuperabilidad del clima y la atmósfera tal como se conocían, prediciendo una "epidemia"

Un prominente climatólogo ecuatoriano ha lanzado una alarmante advertencia a la comunidad global: el clima y la atmósfera que definieron el planeta en el que nacimos se han perdido de forma irrecuperable en el futuro predecible. Esta declaración, recogida por BBC Mundo, subraya una nueva realidad climática caracterizada por una "epidemia" de eventos extremos que desafían la estabilidad ambiental y socioeconómica mundial, con un impacto particular en regiones vulnerables como América Latina.

La disertación del experto enfatiza que el incremento en la frecuencia e intensidad de fenómenos como huracanes, sequías prolongadas, inundaciones devastadoras y olas de calor sin precedentes, no son incidentes aislados sino manifestaciones de un cambio sistémico. Estas alteraciones no solo ponen en riesgo la biodiversidad y la seguridad alimentaria, sino que también ejercen una presión inmensa sobre las infraestructuras críticas y los recursos naturales de los países en desarrollo, cuya capacidad de adaptación es a menudo limitada.

Para el sector energético de Venezuela y Latinoamérica, esta advertencia tiene implicaciones directas y profundas. Los eventos climáticos extremos pueden paralizar la producción petrolera y gasífera, dañar refinerías y terminales de exportación, así como afectar la infraestructura eléctrica, provocando apagones masivos. Además, la variabilidad climática impacta directamente en la generación de energías renovables: las sequías reducen la capacidad hidroeléctrica, los cambios en los patrones de viento afectan la energía eólica, y las olas de calor pueden disminuir la eficiencia de las plantas térmicas y solares. Esto intensifica la presión para desarrollar sistemas energéticos más resilientes y acelerar la transición hacia fuentes más estables y sostenibles.

Ante este panorama, la región se enfrenta al desafío de adaptar sus políticas energéticas y planes de inversión para mitigar los riesgos y asegurar la continuidad del suministro. La declaración del climatólogo no es solo un pronóstico ambiental, sino una llamada a la acción urgente para gobiernos, empresas energéticas y la sociedad civil. Es fundamental integrar la resiliencia climática y la descarbonización como pilares centrales de cualquier estrategia de desarrollo energético, reconociendo que la estabilidad de nuestro suministro de energía está inextricablemente ligada a la salud de nuestro planeta.