Más del 50% de la flota de transporte en Venezuela está paralizada, alerta el sector
El sector transporte venezolano ha emitido una grave alerta, indicando que más del 50% de su flota a nivel nacional se encuentra inoperativa. Esta situación, revelada dur
El gremio de transporte en Venezuela ha lanzado una contundente advertencia sobre la alarmante situación que atraviesa el sector, al informar que más del 50% de su flota vehicular se encuentra paralizada en todo el territorio nacional. Este sombrío balance fue presentado durante un reciente consejo gremial, celebrado en la sede del Sindicato Automotor del estado Lara, en Barquisimeto, y contó con la participación de representantes de diversas entidades como Yaracuy, Portuguesa, Falcón y Aragua, quienes compartieron la cruda realidad de sus respectivas regiones.
La inoperatividad de más de la mitad de los vehículos de transporte público y de carga pesada es un síntoma directo de la prolongada y severa crisis de combustible que azota a Venezuela. La escasez de gasolina y diésel, que se ha vuelto una constante en el país, impide a los transportistas operar con normalidad, forzando a muchas unidades a permanecer en los patios y garajes. A esto se suma el elevado costo de los repuestos, la dificultad para obtener insumos básicos y la falta de mantenimiento adecuado, factores que, en conjunto, hacen insostenible la operatividad para una gran parte de la flota.
Las repercusiones de esta paralización son vastas y afectan directamente la economía y la vida cotidiana de los ciudadanos. La capacidad para trasladar alimentos, medicinas, materias primas y otros bienes esenciales se ve drásticamente reducida, lo que impacta las cadenas de suministro y contribuye al encarecimiento de productos. Asimismo, la movilidad de millones de venezolanos se dificulta, afectando el acceso al trabajo, la educación y los servicios básicos, lo que agudiza la ya compleja situación social del país.
Expertos del sector energético y económico coinciden en que la solución a esta crisis del transporte pasa inevitablemente por la estabilización y recuperación de la producción y distribución de combustibles. La infraestructura petrolera venezolana, alguna vez robusta, requiere inversiones urgentes y una gestión eficiente para superar los desafíos actuales, incluyendo las limitaciones impuestas por las sanciones internacionales y la falta de capital. Mientras no se aborden de manera integral las raíces de la escasez de combustible, el sector transporte seguirá operando bajo mínimos, con graves consecuencias para el desarrollo nacional.