Gobernadora de Aragua atribuye persistentes cortes eléctricos a daños sísmicos
La gobernadora del estado Aragua ha atribuido los constantes y prolongados cortes de energía eléctrica en la región a afectaciones derivadas de recientes movimientos sísm
Maracay, Venezuela – La gobernadora del estado Aragua, Karina Carpio, ha atribuido los recurrentes y prolongados cortes en el servicio eléctrico que afectan a la entidad a las consecuencias de recientes movimientos sísmicos. La alta funcionaria ofreció estas declaraciones en un intento por explicar la crítica situación que mantiene a diversas comunidades de la región con interrupciones constantes en el suministro de energía.
Según la mandataria regional, la infraestructura eléctrica local ha sufrido afectaciones que impiden aprovechar plenamente la capacidad de generación. Específicamente, mencionó que la planta Termo Carabobo, la cual aporta 600 megavatios, no puede operar a su máximo potencial debido a estas fallas. Esta energía es crucial, ya que se comparte y complementa con Aragua para intentar mantener la estabilidad del servicio eléctrico en la zona metropolitana y sus adyacencias.
La situación en Aragua no es un caso aislado, sino que se enmarca en un contexto más amplio de vulnerabilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Venezuela. El país ha experimentado en los últimos años una profunda crisis en su infraestructura energética, caracterizada por la falta de inversión, el deterioro de equipos y la poca capacidad de mantenimiento. Si bien los sismos pueden generar daños puntuales, muchos expertos y la población señalan que los problemas estructurales preexistentes agravan cualquier evento natural, magnificando sus consecuencias sobre la población.
Los constantes apagones no solo afectan la calidad de vida de los ciudadanos, interrumpiendo actividades cotidianas y educativas, sino que también tienen un impacto significativo en la economía local, desde pequeños comercios hasta industrias. La explicación de la gobernadora, aunque puntualiza una causa específica, subraya la fragilidad de un sistema que depende de complejas interconexiones y de la operatividad plena de sus principales plantas generadoras para garantizar un servicio esencial para la ciudadanía.