Precios de la Gasolina en Nigeria se Disparan un 65% Mientras la Refinería Dangote Lucha con Costos de Importación

A pesar de contar con la Refinería Dangote, la más grande de África y operativa desde 2024, Nigeria ha visto sus precios de gasolina dispararse un 65% a niveles récord. E

A pesar de haber inaugurado la refinería de petróleo más grande de África, Nigeria se enfrenta a una escalada sin precedentes en los precios de la gasolina. Los costos del combustible se han disparado un 65%, alcanzando niveles récord en medio de la compleja situación geopolítica en Oriente Medio, que impacta directamente en los mercados energéticos globales. Esta paradoja pone de manifiesto los desafíos que enfrentan incluso las naciones productoras de petróleo en un entorno volátil.

La Refinería Dangote, que inició sus operaciones en 2024, ha sido presentada como un pilar fundamental para la autosuficiencia energética de Nigeria. Comenzó la producción de diésel y nafta en enero de 2024, y para septiembre del mismo año, ya estaba produciendo gasolina. Además, la planta ha comenzado a exportar combustible a regiones más allá de África Occidental, lo que subraya su capacidad y potencial para influir en el mercado regional.

Sin embargo, la presencia de esta gigantesca infraestructura no ha logrado contener el aumento de los precios internos. Uno de los factores clave es la propia lucha de la Refinería Dangote con los costos de importación de crudo. Aunque Nigeria es un importante productor de petróleo, los retos logísticos, de infraestructura y las dinámicas del mercado internacional pueden obligar a las refinerías a adquirir crudo a precios elevados o bajo condiciones comerciales desfavorables, lo que repercute en el precio final de los combustibles.

La guerra en Oriente Medio añade una capa adicional de complejidad, elevando la volatilidad de los precios del petróleo a nivel mundial y afectando las cadenas de suministro. Este escenario global, sumado a las presiones internas sobre los costos de adquisición de la materia prima, explica por qué, a pesar de la significativa inversión en capacidad de refinación, los consumidores nigerianos continúan sintiendo el peso de un combustible más caro, destacando la intrincada relación entre la producción local y los factores exógenos del mercado energético.