Protestas en Maturín por prolongados cortes eléctricos: Ciudadanos denuncian graves pérdidas y falta de responsabilidad
Un grupo de ciudadanos de Maturín, Venezuela, protestó frente a la sede regional de Corpoelec para denunciar los prolongados y recurrentes apagones que afectan a la ciuda
Un grupo de ciudadanos de diversos sectores de Maturín, estado Monagas, protagonizó este jueves una enérgica protesta a las afueras de la sede regional de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec). La manifestación tuvo como objetivo denunciar los prolongados y recurrentes cortes de energía eléctrica que han azotado a la capital monaguense, generando una creciente desesperación entre la población debido a las graves afectaciones en su vida cotidiana y economía.
Los participantes en la protesta compartieron múltiples testimonios de las pérdidas sufridas. Entre ellos, destacó la declaración de un ciudadano que relató la putrefacción de 36 pollos debido a la interrupción constante del servicio eléctrico, exclamando: "Se me pudrieron 36 pollos y nadie se hace responsable". Este ejemplo ilustra la magnitud del impacto económico directo que los apagones tienen sobre los hogares y pequeños comerciantes, quienes ven comprometidos sus medios de subsistencia ante la imposibilidad de conservar alimentos o mantener operativas sus actividades.
La crisis del sistema eléctrico venezolano, administrado por Corpoelec, ha sido un problema crónico que se ha intensificado en los últimos años, afectando a la mayor parte del territorio nacional. La falta de inversión en mantenimiento, la obsolescencia de la infraestructura y la escasez de repuestos son factores que, según expertos y denuncias de la sociedad civil, contribuyen al deterioro progresivo de la red, resultando en interrupciones cada vez más frecuentes y prolongadas.
Los manifestantes de Maturín exigieron soluciones inmediatas y efectivas por parte de Corpoelec, así como una rendición de cuentas por las pérdidas ocasionadas. La protesta refleja un hartazgo generalizado ante la ineficacia en la gestión de servicios básicos y la indiferencia percibida por parte de las autoridades, evidenciando cómo la falla en un sector clave como el energético repercute directamente en la estabilidad social y económica de las comunidades.