Saudi Aramco cierra refinería de 400.000 bpd tras ataque Hutí
La refinería Jazan de Saudi Aramco, con una capacidad de 400.000 barriles por día, cesó sus operaciones el 27 de julio tras sufrir daños por un ataque de los rebeldes Hut
Saudi Aramco, la gigante petrolera estatal de Arabia Saudita, ha suspendido las operaciones de su refinería de Jazan, con una capacidad de procesamiento de 400.000 barriles por día (bpd). El cierre se produjo el 27 de julio, luego de un ataque perpetrado por los rebeldes hutíes, que causó daños significativos a la instalación, según una nota de IIR citada por Reuters. Este incidente marca un nuevo capítulo en la serie de ataques que han afectado la infraestructura energética saudita en los últimos años.
Los informes iniciales de IIR detallan que el ataque impactó directamente el complejo de Gasificación Integrada de Ciclo Combinado (IGCC) de la refinería, así como su parque de tanques. La magnitud de los daños ha requerido una interrupción completa de las actividades. Aunque se espera provisionalmente que las reparaciones concluyan para el 15 de agosto, la naturaleza "provisional" de esta estimación sugiere que el plazo podría extenderse si los daños son más complejos de lo anticipado.
El ataque ocurrió un sábado y fue corroborado por videos verificados por Reuters, que mostraban una gran columna de humo elevándose desde las instalaciones de Jazan. El portavoz militar de los hutíes, Yahya Saree, se atribuyó la responsabilidad del incidente, reiterando la capacidad del grupo para alcanzar objetivos estratégicos dentro de Arabia Saudita. Estos ataques son parte de una escalada de tensiones en la región, impactando la seguridad del suministro global de crudo.
La paralización de una refinería de esta envergadura tiene el potencial de generar ondas en los mercados energéticos globales, aunque el impacto inmediato podría ser mitigado si el cierre es tan temporal como se proyecta. Sin embargo, la recurrencia de estos ataques refuerza la percepción de riesgo en el Medio Oriente, lo que podría influir en las primas de riesgo del petróleo y la estabilidad de los precios a largo plazo, afectando indirectamente a productores y consumidores en otras regiones, incluyendo Latinoamérica, que monitorean de cerca la geopolítica petrolera mundial.