Gustavo Pérego: El alza del precio del barril por conflictos geopolíticos es moderada debido a una economía global fría
La escalada de tensiones en Medio Oriente impulsó el precio del crudo Brent hasta casi 79 dólares por barril, reabriendo el debate sobre la seguridad energética global. S
La reciente escalada de tensiones en Medio Oriente, particularmente entre Estados Unidos e Irán, ha generado movimientos significativos en los mercados energéticos globales. El petróleo crudo Brent, referencia internacional, experimentó una suba del 3,92% alcanzando los US$ 78,99 por barril, mientras que el crudo estadounidense avanzó un 3,44% hasta los US$ 73,87. Este escenario ha puesto nuevamente en agenda la seguridad energética mundial, con expertos analizando sus repercusiones.
En este contexto, Gustavo Pérego, economista de Abeceb y director de Desarrollo de Nuevos Negocios LATAM, analizó en diálogo con Shale 24 el impacto de la tensión geopolítica en Argentina y las oportunidades que se abren para el país. Pérego explicó que, a pesar de la estratégica importancia del estrecho de Ormuz, que concentra entre el 15% y el 20% de la producción global de crudo, un redireccionamiento de oleoductos ha mitigado parte del impacto inicial de la posible interrupción del flujo. Sin embargo, la vulnerabilidad persiste y millones de barriles diarios podrían verse afectados.
El economista destacó que el aumento del precio del barril, si bien es notable, no se ha disparado de manera exponencial. Esto se atribuye principalmente a una "economía global bastante fría" que limita una escalada más agresiva. Además, productores como Estados Unidos, Brasil y Argentina están ganando protagonismo, compensando parte de la menor disponibilidad o la incertidumbre generada por los conflictos. Los mercados observan con cautela la postura de la administración de Donald Trump y la evolución del proceso diplomático, lo que influye directamente en las expectativas sobre el precio del crudo.
Frente a este panorama de inestabilidad global, Vaca Muerta y los proyectos argentinos de exportación de gas natural licuado (GNL) se perfilan como elementos centrales en el nuevo mapa energético mundial. Estas iniciativas no solo representan una oportunidad para Argentina de consolidarse como un actor relevante en el suministro energético global, sino que también contribuyen a la diversificación de las fuentes de energía y a la seguridad del abastecimiento en un mercado cada vez más volátil y demandante.