Petróleo se encamina a un alza mensual récord por crisis en Irán

Los precios del petróleo se preparan para registrar su mayor incremento mensual histórico, impulsados por los ataques hutíes en Israel y las declaraciones del presidente

Los mercados energéticos globales son testigos de una volatilidad sin precedentes, con los precios del petróleo preparándose para registrar su mayor aumento mensual en la historia. Esta escalada se produce en un contexto de intensificación de las tensiones geopolíticas que amenazan la estabilidad del suministro mundial. El referente internacional, el crudo Brent, se perfila para un incremento del 59% desde principios de marzo, según reportes de Reuters, marcando un hito preocupante para los consumidores y las economías dependientes del hidrocarburo.

La brusca alza se atribuye principalmente a una serie de eventos desestabilizadores. Por un lado, los ataques perpetrados por los hutíes en la región de Israel han generado una profunda preocupación por la seguridad en rutas marítimas clave, interrumpiendo potencialmente el tránsito de petróleo. A esto se suman las contundentes declaraciones del presidente Trump, quien manifestó su intención de “tomar” el petróleo de Irán, inyectando una capa adicional de incertidumbre sobre la producción y exportación del quinto mayor productor de la OPEP.

En este escenario de alta tensión, el crudo Brent alcanzó un precio de $115.52 por barril al momento de la redacción, después de haber superado los $116 por barril en el comercio asiático tras las noticias de los ataques hutíes. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), el referente estadounidense, cotizaba a $101.04 por barril. Estos niveles de precios reflejan la profunda ansiedad del mercado ante una posible escasez de suministro y la escalada de riesgos políticos en una región vital para la energía global.

La situación actual evidencia que el conflicto no se limita ya a la región del Golfo Pérsico, sino que sus repercusiones se sienten en todo el sistema energético global. La amenaza de interrupciones en el suministro, combinada con la retórica política agresiva, crea un caldo de cultivo para la especulación y la inestabilidad. Los actores del mercado y los gobiernos observan con cautela cómo estos acontecimientos podrían reconfigurar las dinámicas de precios y la seguridad energética a escala planetaria, con implicaciones significativas para economías en desarrollo como las de América Latina.