¡Prohibido Retornar al Siglo XX!
El artículo establece un paralelismo entre la delegación histórica de la redacción de leyes petroleras a extranjeros por el dictador Juan Vicente Gómez y la actual supedi
La historia de Venezuela, rica en giros políticos y económicos, a menudo presenta ecos del pasado en el presente. Un artículo reciente lanza una severa advertencia: "¡Prohibido regresar al siglo XX!", aludiendo a patrones históricos de injerencia externa en la gestión de los recursos más vitales de la nación. Esta reflexión invita a un análisis crítico sobre la autonomía en la toma de decisiones estratégicas, especialmente en un sector tan crucial como el energético.
El siglo XX en Venezuela estuvo marcado por la figura del dictador Juan Vicente Gómez (1857-1935), cuya gestión de los incipientes yacimientos petroleros es recordada por una particular delegación de autoridad. Gómez, bajo el pragmático argumento de que los "gerentes extranjeros" eran quienes "conocían ese negocio", les confió la redacción de las leyes petroleras del país. Esta decisión, aunque quizás justificada en su momento por la falta de experticia local, sentó un precedente de cesión de soberanía que, con el tiempo, generaría profundos debates sobre el control nacional de los recursos naturales.
El artículo traza un inquietante paralelismo entre aquella época y la actualidad venezolana. Se sugiere que, bajo el argumento de que una potencia extranjera "tiene la fuerza" –en referencia implícita a la administración del presidente Trump–, el régimen de Delcy Rodríguez estaría cumpliendo "sumisamente sus órdenes" con el objetivo de mantener su posición. Aunque el fragmento original no especifica la naturaleza exacta de estas órdenes, el contexto del sector energético venezolano sugiere que podrían estar relacionadas con políticas de producción, comercialización o la gestión general de la industria petrolera, impactando directamente la autonomía del país en su recurso más estratégico.
La advertencia de "¡Prohibido regresar al siglo XX!" resuena como un llamado a la conciencia nacional. Subraya la urgencia de evitar la repetición de esquemas en los que la soberanía sobre el petróleo, y por extensión sobre el destino de la nación, quede supeditada a intereses o directrices foráneas. El desafío para Venezuela radica en construir y defender una política energética propia, basada en la experticia nacional y orientada al beneficio del pueblo venezolano, sin caer en la tentación de delegar el control de su riqueza más preciada, sin importar la presión externa o los argumentos circunstanciales.