La OMI insta a los transportistas a evitar los riesgos de tránsito en el Estrecho de Ormuz

El secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, ha emitido una advertencia a los transportistas, instándolos a no transitar por

La Organización Marítima Internacional (OMI), a través de su secretario general Arsenio Domínguez, ha reiterado una seria advertencia a los propietarios y operadores de buques sobre los considerables peligros que implica el tránsito por el Estrecho de Ormuz. En declaraciones a Bloomberg Radio, Domínguez enfatizó que la navegación a través de este punto estratégico permanece demasiado peligrosa, dadas las condiciones actuales de volatilidad en la región. "Mantendré el mensaje de defender el derecho internacional, para que los países hagan lo mismo, y para que las empresas —en esta etapa, particularmente con la volatilidad— no asuman riesgos al transitar por el Estrecho de Ormuz", declaró el funcionario.

El Estrecho de Ormuz es uno de los pasos marítimos más vitales y sensibles geopolíticamente del mundo, funcionando como el principal punto de estrangulamiento para las exportaciones de petróleo y gas natural desde Medio Oriente. Por este estrecho canal pasa una parte significativa del suministro mundial de energía, conectando a los principales productores de petróleo del Golfo Pérsico con los mercados globales. Cualquier interrupción o aumento de la inseguridad en esta ruta tiene repercusiones directas y profundas en los precios del petróleo, las cadenas de suministro y la estabilidad energética a nivel global.

La exhortación de la OMI refleja una preocupación creciente por la seguridad marítima en una zona propensa a tensiones geopolíticas, incidentes y ataques a buques. Ignorar estas advertencias podría llevar a consecuencias graves, incluyendo daños a embarcaciones, retrasos en el suministro y un incremento en los costos de seguros, lo que a su vez se traduciría en una mayor presión sobre los precios de los energéticos para los consumidores y las industrias en todo el mundo, incluyendo a Latinoamérica que depende de la estabilidad de los mercados internacionales.

En este contexto, la comunidad internacional y las empresas navieras son llamadas a extremar la precaución y a considerar rutas alternativas, si las hubiera, o a adoptar medidas de seguridad mejoradas en caso de que el tránsito sea absolutamente inevitable. La OMI reitera su compromiso con la promoción de un entorno marítimo seguro y protegido, pero subraya que la responsabilidad final recae en las compañías para proteger sus activos y tripulaciones, adhiriéndose a las directrices de seguridad y al derecho internacional en esta crítica vía acuática.