Exministro Miguel Rodríguez: 'Deuda externa venezolana de $240.000 millones es producto de robo y especulación'

El exministro Miguel Rodríguez sostiene que los 240.000 millones de dólares en pasivos externos de Venezuela, acumulados durante el chavismo, son producto de la corrupció

El exministro de Planificación y Desarrollo de Venezuela, Miguel Rodríguez, ha lanzado una contundente declaración sobre la gigantesca deuda externa acumulada por el país durante el período chavista. Según Rodríguez, el exorbitante monto de 240.000 millones de dólares en pasivos externos no representa una obligación legítima del Estado, sino el resultado directo de la corrupción sistémica y la especulación financiera que han plagado la economía nacional.

Rodríguez, conocido por sus críticas a la gestión económica del chavismo, propone una radical reestructuración de esta deuda, sugiriendo una quita superior al 90%. Su argumento central es que gran parte de estos pasivos fueron generados de manera ilícita o bajo condiciones desventajosas para el país, beneficiando a círculos de poder y operadores financieros corruptos, y por tanto, no deben ser honrados en su totalidad por la nación.

Un punto crucial en su planteamiento, y de particular relevancia para el sector energético, es su firme rechazo a utilizar la vasta riqueza petrolera de Venezuela como garantía para saldar estos endeudamientos. La industria petrolera, motor económico del país, ha sido históricamente el principal aval de las finanzas venezolanas. Sin embargo, el exministro advierte que comprometer estos recursos estratégicos no solo sería un error económico, sino que hipotecaría el futuro y la soberanía de la nación en beneficio de deudas consideradas ilegítimas.

Esta postura reaviva el debate sobre la legitimidad de la deuda externa venezolana y sus implicaciones para la recuperación económica del país. Las declaraciones de Rodríguez subrayan la necesidad de una auditoría exhaustiva de los pasivos y plantean un desafío significativo para cualquier futuro gobierno que intente normalizar las relaciones financieras con los acreedores internacionales, al tiempo que busca proteger los activos energéticos esenciales para la reconstrucción nacional.