Aumento del 18% en costos de energía solar a gran escala, pero se mantiene como la fuente más económica

Los costos de la energía solar a gran escala sin subsidios han subido un 18%, alcanzando entre $40 y $98/MWh, debido a mayores gastos de capital, tasas de interés, arance

Un reciente análisis del "Levelized Cost of Energy+" (LCOE+) de Lazard revela que el costo de la energía solar a escala de servicios públicos, sin subsidios, experimentó un aumento del 18%. Este incremento lleva los costos a un rango de entre $40 y $98 por megavatio-hora (MWh). La subida se atribuye principalmente a una confluencia de factores económicos y geopolíticos que han impactado el mercado global de energías renovables.

Entre las causas directas de esta alza se encuentran el aumento de los costos de capital, la escalada de las tasas de interés y las persistentes presiones en la cadena de suministro. Adicionalmente, los aranceles impuestos a equipos clave como paneles solares, baterías e inversores, particularmente aquellos provenientes de mercados asiáticos, han elevado significativamente los costos de importación. Estos gravámenes repercuten directamente en los proyectos, incrementando la inversión inicial requerida para su desarrollo.

A pesar de este notable incremento en los costos, el estudio de Lazard subraya un hallazgo crucial: la energía solar sigue siendo la tecnología de generación eléctrica más barata a nivel mundial para nuevas construcciones. Esta ventaja competitiva se mantiene incluso al considerar los costos auxiliares necesarios para "firmar" la energía, es decir, garantizar su suministro constante frente a la naturaleza intermitente de la generación solar. Estos costos adicionales, que incluyen sistemas de almacenamiento o respaldo, no han sido suficientes para desplazar la solar de su posición de liderazgo en cuanto a rentabilidad.

Esta situación refuerza la tendencia global hacia la adopción de energías renovables, a pesar de los desafíos económicos actuales. La resiliencia de la energía solar como la opción más económica para nuevas inversiones energéticas sugiere que, aunque el camino pueda presentar fluctuaciones de costos, su papel en la transición energética global es cada vez más consolidado y estratégico para asegurar la sostenibilidad y la independencia energética a largo plazo.