El desarrollo de la minería local incrementará la presión sobre el sistema eléctrico
La Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) estima que la demanda eléctrica del sector minero podría dispararse un 428% entre 2024 y 2034, pasando de 1
La creciente expansión del sector minero en América Latina proyecta una demanda energética sin precedentes que podría tensionar significativamente los sistemas eléctricos de la región en la próxima década. Según un informe reciente de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), la necesidad de energía eléctrica por parte de la industria minera se elevaría de 1.256 gigavatios-hora (GWh) en 2024 a 6.630 GWh para el año 2034, en caso de concretarse los diversos proyectos que actualmente se encuentran en fase de estudio y planificación.
Este drástico incremento representa un alza del 428% en tan solo diez años, sumando 5.374 GWh adicionales a la matriz de consumo energético regional. La estimación de OLACDE subraya la magnitud del desafío que enfrentarán los países de la región, que deberán adecuar y robustecer su infraestructura de generación y transmisión para satisfacer este nuevo y considerable requerimiento energético proveniente de una de sus industrias clave.
La materialización de estos proyectos mineros, vitales para el desarrollo económico y la obtención de materias primas estratégicas, implica una presión directa sobre la capacidad instalada y la estabilidad de las redes eléctricas. Esto podría requerir cuantiosas inversiones en nuevas plantas de generación, posiblemente con énfasis en fuentes renovables, así como mejoras en la transmisión y distribución para asegurar un suministro fiable y eficiente a las operaciones mineras, que suelen estar ubicadas en zonas remotas.
Ante este panorama, la planificación estratégica se vuelve imperativa para los gobiernos y las empresas energéticas de América Latina. No solo se trata de garantizar la disponibilidad de energía, sino también de asegurar que la expansión minera se alinee con los objetivos de sostenibilidad y la transición energética, minimizando el impacto ambiental y promoviendo el uso de energías limpias en una industria con alta huella de carbono.