La AIE advierte que la reanudación del conflicto EE. UU.-Irán podría revertir el pronóstico de superávit de petróleo
La Agencia Internacional de Energía (AIE) alertó que una escalada en las hostilidades entre Estados Unidos e Irán podría anular las expectativas de un superávit en el mer
La Agencia Internacional de Energía (AIE) emitió una contundente advertencia el pasado viernes, señalando que la reciente escalada de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán representa una seria amenaza para el pronóstico de un superávit en el mercado petrolero global el próximo año. A pesar de una recuperación provisional en el flujo de crudo a través del crucial Estrecho de Ormuz y el primer aumento significativo en las reservas globales desde el inicio de las tensiones, la agencia subraya que el deterioro de la situación geopolítica podría cambiar drásticamente las perspectivas del suministro y la demanda.
Esta advertencia de la AIE surge en un momento de volatilidad para los mercados petroleros. Los precios del crudo han experimentado una notable caída desde mediados de junio, cuando Estados Unidos e Irán firmaron un memorando de entendimiento (MoU) que había generado esperanzas de distensión. Los precios del crudo Brent del Mar del Norte, por ejemplo, se desplomaron 31 dólares por barril solo en junio, alcanzando los 68 dólares por barril a principios de julio, su nivel más bajo desde enero. Esta disminución reflejaba en parte una percepción de menor riesgo geopolítico y una posible sobreoferta.
La preocupación principal de la AIE reside en el Estrecho de Ormuz, un cuello de botella marítimo vital por el que transita aproximadamente un tercio del comercio mundial de petróleo. Si bien los flujos han mostrado una recuperación tentativa, una intensificación real del conflicto entre Washington y Teherán podría llevar a interrupciones significativas en esta ruta estratégica, afectando no solo la capacidad de Irán para exportar su propio petróleo, sino también el tránsito de crudo de otros productores importantes de la región. Esto, a su vez, tendría un impacto directo en el equilibrio global entre la oferta y la demanda, revirtiendo cualquier expectativa de un exceso de oferta.
El escenario de un superávit proyectado para el próximo año, impulsado por una desaceleración de la demanda o un aumento en la producción de otras regiones, podría desvanecerse rápidamente si las tensiones persisten o se intensifican. La acumulación de reservas globales, que había ofrecido cierta holgura al mercado, se vería comprometida ante cualquier interrupción sustancial del suministro. La AIE, como organismo clave para la seguridad energética global, enfatiza la fragilidad de la situación y la necesidad de monitorear de cerca los desarrollos geopolíticos que tienen el potencial de remodelar drásticamente el panorama energético mundial.