Ucrania ataca dos buques tanque de combustible rusos en el Mar de Azov, profundizando la crisis de Moscú

Ucrania atacó dos buques tanque de combustible rusos en la bahía de Taganrog, en el mar de Azov, en una campaña creciente para agudizar la crisis de suministro de combust

En un nuevo giro del conflicto, Ucrania lanzó ataques nocturnos contra dos buques tanque rusos de combustible frente a la costa sur de Rusia, como parte de una campaña expandida para agudizar la crisis de suministro de combustible en Moscú. Los incidentes tuvieron lugar en la bahía de Taganrog, un brazo noreste del mar de Azov, situado en la región de Rostov, al sur de Rusia. Yury Slyusar, gobernador de la región de Rostov, confirmó los ataques en Telegram a primera hora del jueves, detallando que dos tanqueros fueron impactados en la mencionada bahía.

Según los informes de las autoridades rusas, los buques sufrieron “daños mecánicos” y se incendiaron a raíz de los ataques. Afortunadamente, no se reportaron heridos ni víctimas mortales, lo cual representa un alivio en medio de la escalada de las hostilidades. Este tipo de ataques a la infraestructura de transporte energético es una táctica que busca interrumpir las cadenas de suministro de combustible de Rusia, afectando directamente su capacidad logística y económica en tiempos de guerra.

La acción de Ucrania contra la flota de buques tanque de combustible rusa en el mar de Azov no solo tiene implicaciones directas para la seguridad energética de Rusia, sino que también envía un mensaje sobre la extensión de las capacidades operativas ucranianas en aguas que Rusia considera clave para su influencia regional. La interrupción del flujo de combustible puede tener efectos en cascada en la economía rusa, desde el transporte civil hasta el abastecimiento de sus fuerzas militares, aunque la magnitud exacta de estos impactos aún está por determinarse.

Este incidente se suma a una serie de ataques recientes contra instalaciones petroleras y gasíferas rusas, incluyendo refinerías y depósitos, lo que indica un esfuerzo concertado por parte de Kiev para presionar la economía bélica de Rusia. La seguridad del transporte marítimo en el mar Negro y el mar de Azov se ha convertido en un punto crítico del conflicto, con riesgos crecientes para los buques mercantes que operan en la región. La comunidad internacional observa atentamente cómo estos ataques podrían influir en los precios globales de los combustibles y en la estabilidad de los mercados energéticos.