La arena de fractura de Vaca Muerta y el corredor a Bahía Blanca ingresan al mapa de peajes: el Gobierno argentino concesiona ambos extremos del shale
El Gobierno argentino ha iniciado un esquema de concesiones privadas para rutas federales que impactan directamente en la logística de Vaca Muerta. Estas medidas incluyen
El sector energético argentino enfrenta una reestructuración significativa en su infraestructura de transporte, con el Gobierno implementando un ambicioso plan de concesiones que impacta directamente en las operaciones de Vaca Muerta. La Red Federal de Concesiones está expandiendo su alcance, incorporando al régimen de gestión privada con peaje dos corredores cruciales: uno para el ingreso de insumos y otro para la salida de la producción. Este movimiento busca transferir al sector privado la operación y el mantenimiento de más de 9.000 kilómetros de rutas nacionales, sin aportes del Tesoro, y ha generado debate sobre sus implicaciones para la competitividad del shale argentino.
El primer corredor ya ha experimentado un cambio de gestión. Desde el 1 de julio, la Ruta Nacional 5, columna vertebral para el transporte de arena —el insumo de mayor volumen en la fractura hidráulica—, opera bajo administración privada. Mediante la Resolución 706/2026 del Ministerio de Economía, el Tramo Pampa de 546,65 kilómetros, que se extiende desde Luján hasta el empalme con la Ruta Nacional 35 en Santa Rosa, fue adjudicado a Construcciones Electromecánicas del Oeste por un período de 20 años. Este contrato no solo implica la privatización de un tramo vital, sino que también introduce dos nuevas cabinas de peaje en Gorostiaga y Lonquimay, que se suman a las tres ya existentes, elevando los costos logísticos para las empresas que operan en la cuenca neuquina.
El segundo corredor, de igual o mayor relevancia, forma parte de una cuarta fase de concesiones anticipada por el ministro de Economía, Luis Caputo. Esta etapa, que abarcaría unos 12.000 kilómetros adicionales, tiene como eje principal el corredor energético que conecta la cuenca neuquina con el puerto de Bahía Blanca. Este enlace es fundamental para la exportación de crudo y otros flujos asociados a la producción de Vaca Muerta. La incorporación de este tramo al esquema de peajes privados subraya la estrategia gubernamental de involucrar al capital privado en la optimización y el mantenimiento de la infraestructura crítica para la industria de hidrocarburos no convencionales.
De este modo, Vaca Muerta se ve impactada en sus dos extremos logísticos: tanto en la recepción de la arena proveniente de Entre Ríos, esencial para sus pozos, como en la salida de su producción a través del corredor proyectado hacia Bahía Blanca. La implementación de estos peajes y la gestión privada de las rutas representan un cambio sustancial en la matriz de costos y en la eficiencia operativa para las empresas petroleras y gasíferas que invierten en el desarrollo del shale. Si bien el Gobierno busca aliviar las arcas públicas, la industria deberá adaptarse a un nuevo escenario con mayores erogaciones en transporte, lo cual podría influir en la rentabilidad y el atractivo de futuras inversiones en el yacimiento más importante de Argentina.