Irán exporta crudo con una prima del 20% pese a la acumulación de barriles sin vender en el mar
Datos recientes revelan que Irán tiene aproximadamente 58 millones de barriles de crudo almacenados en buques frente a sus costas, gran parte sin un destino claro y con i
La acumulación de crudo en almacenamiento flotante frente a las costas iraníes está experimentando un notable incremento, en medio de una marcada reticencia por parte de los compradores internacionales. Según un informe de Bloomberg, que cita datos de Vortexa y sus propios cálculos, se estima que unos 58 millones de barriles de petróleo permanecen actualmente a bordo de buques cisterna en esa región. Esta situación subraya los desafíos que enfrenta la República Islámica para colocar su producción en el mercado global.
El análisis detallado de Bloomberg revela que más del 90% de estos barriles no tienen un destino claramente definido. Los buques involucrados frecuentemente indican "para órdenes" o "Singapur" como su próximo puerto de escala, una señal recurrente de que podrían llevar a cabo transferencias de buque a buque (ship-to-ship) en el estratégico Estrecho de Malaca. Este tipo de operaciones son a menudo utilizadas para oscurecer el origen final del crudo, una práctica común bajo regímenes de sanciones.
Lo que resulta particularmente intrigante es que esta acumulación de petróleo sin vender se contrapone a informes previos. Un artículo de CNBC había señalado anteriormente que Irán estaba logrando vender su crudo con una prima del 20%. Esta paradoja sugiere una posible bifurcación en el mercado para el petróleo iraní, donde algunos compradores están dispuestos a pagar un precio más alto por vías de suministro específicas, mientras que una porción considerable de la producción lucha por encontrar salida.
La coexistencia de barriles sin vender que se acumulan en el mar y la capacidad de exportar a precios elevados pone de manifiesto la complejidad de las estrategias iraníes para navegar el entorno de las sanciones internacionales. La situación actual resalta la dinámica subyacente del mercado petrolero iraní, donde la demanda selectiva y las redes de distribución alternativas juegan un papel crucial en la determinación de los precios y la colocación del crudo, a pesar de los desafíos logísticos y las dificultades para encontrar compradores abiertos.