El ajuste de los subsidios energéticos alcanzó un límite: aumentaron un 12% real en el primer semestre de 2026 a pesar de la focalización
El gasto en subsidios energéticos en Argentina se disparó un 52% real en el primer semestre de 2026, elevando el total de subsidios económicos un 12% real, pese a los esf
El intento de ajuste en los subsidios energéticos en Argentina ha encontrado un límite durante el primer semestre de 2026, con un incremento del 12% real en el gasto total del Estado en este rubro. A pesar de las políticas de focalización implementadas, el desembolso gubernamental acumuló 3,49 billones de pesos en valores corrientes, equivalentes a 3,7 billones de pesos a precios constantes de junio, según el Reporte de Tarifas y Subsidios del Observatorio del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet. Esta cifra detiene el descenso pronunciado que la serie venía mostrando desde 2023.
El componente energético es el principal impulsor de este movimiento. Los subsidios a la electricidad, el gas natural por redes y las garrafas alcanzaron los 2,677,992 millones de pesos entre enero y junio, lo que representa un aumento real del 52% en comparación con el mismo período del año anterior. Estos subsidios energéticos concentraron el 77% del total de los subsidios nacionales. En contraste, los subsidios al transporte mostraron una caída real del 39%, evidenciando que el ajuste sigue firme en ese frente, mientras que el gasto en energía vuelve a crecer.
El principal motor de este incremento es el costo de la energía despachada. Las transferencias a CAMMESA, la compañía que administra el Mercado Eléctrico Mayorista, sumaron 2,219,084 millones de pesos, un aumento real del 71%. El informe del IIEP atribuye este movimiento al mayor costo de la energía despachada, una erogación que se conecta directamente con la Resolución 400/2025 de la Secretaría de Energía. Dicha resolución, durante la transición de la reforma eléctrica, sostiene un esquema de "Generación Asignada" para abastecer la demanda residencial y comercial, a un costo que ejerce presión sobre la base de cálculo del subsidio.
Un segundo factor determinante es de naturaleza estacional y física. La menor capacidad de despacho hidroeléctrico ha obligado a un mayor uso de la generación térmica, que, a su vez, demanda una mayor cantidad de gas. Cuando la producción local de gas no logra cubrir el pico de consumo invernal, la diferencia debe completarse con importaciones a precio internacional. Este escenario se agrava con el aumento del precio del barril en el mercado interno, que subió entre un 48% y un 65% en el período analizado, aunque la factura completa de las importaciones de invierno aún no ha impactado en las cuentas públicas.