De 120 a 24.800 barriles y el "efecto mameluco": Diez claves de Carlos Gilardone, CEO de Quintana Energy, para rentabilizar la producción convencional

El CEO de Quintana Energy, Carlos Gilardone, expuso en Argentina la exitosa mecánica con la que su empresa transformó yacimientos convencionales maduros, pasando de 120 a

En un panorama energético latinoamericano a menudo cautivado por el auge del no convencional, la historia de Quintana Energy en Argentina emerge como un modelo disruptivo para la rentabilización de yacimientos petroleros maduros. Liderada por su presidente y CEO, Carlos Gilardone, la compañía ha demostrado que la inversión en activos convencionales puede ser extraordinariamente lucrativa, transformando pozos que sus dueños anteriores consideraban improductivos en fuentes de producción significativas. La estrategia, presentada en el Shale24-Santander Energy Summit, se basa en una combinación de adquisición inteligente, gestión de costos rigurosa y operación interna.

Gilardone relató cómo Quintana Energy, fundada por ingenieros del ITBA, pasó en solo cuatro años de un único activo en Santa Cruz que producía 120 barriles diarios a una cartera diversificada con una producción récord de 24.800 barriles. Este impresionante crecimiento, que multiplica por doscientas la producción inicial, no es fruto de la casualidad sino de una mecánica precisa. La empresa se benefició del Plan Andes de YPF, adquiriendo activos convencionales que la petrolera estatal desinvertía para enfocarse en Vaca Muerta. La clave residió en ver valor donde otros solo veían pérdidas.

La "receta" de Quintana Energy se asienta sobre cuatro pilares fundamentales. En primer lugar, la adquisición de reservas a precios de activo agotado, aprovechando la subvaloración de los campos maduros. En segundo lugar, una agresiva compresión de costos, lo que Gilardone denomina el "efecto mameluco", haciendo alusión a una gestión práctica y directa que reduce intermediarios y optimiza cada gasto. En tercer lugar, la internalización de la operación con personal propio, lo que no solo controla los costos laborales sino que también asegura un conocimiento profundo y una respuesta ágil ante los desafíos operativos. Finalmente, en una etapa posterior, la exploración de la frontera del no convencional en Mendoza, integrando sinergias entre ambos tipos de yacimientos.

Este enfoque disciplinado, calibrado para un escenario de precios normalizados y no para picos especulativos, ofrece una hoja de ruta vital para la industria regional. Mientras Vaca Muerta acapara gran parte de la inversión y la atención, el éxito de Quintana Energy resalta el potencial inmenso de los yacimientos convencionales maduros en Latinoamérica, demostrando que con una estrategia de gestión adecuada, estos activos pueden ser revitalizados y contribuir significativamente a la producción energética de la región.