Rusia Enfrenta Creciente Escasez de Combustible por Ataques Ucranianos a Refinerías

Rusia experimenta su peor escasez nacional de combustible en años, con al menos 17 regiones imponiendo restricciones obligatorias en las ventas de gasolina y diésel. Esta

Rusia está experimentando su peor escasez nacional de combustible en años, una situación crítica que ha llevado a la imposición de restricciones obligatorias en la venta de gasolina y diésel en al menos 17 regiones del país. Decenas de otras áreas también reportan interrupciones o limitaciones impuestas por empresas privadas de distribución de combustible, reflejando una profunda crisis en la cadena de suministro energético a nivel nacional.

Esta creciente escasez se atribuye principalmente a una intensificación de la campaña de ataques con drones por parte de Ucrania, que ha tenido como objetivo terminales petroleras, refinerías y oleoductos clave. Estos asaltos estratégicos buscan afectar la infraestructura energética rusa, vital para su economía y operaciones militares, impactando directamente en la capacidad de producción y distribución de hidrocarburos del país.

Un ejemplo contundente de este impacto es la refinería de Kapotnya, el mayor proveedor de combustible para la región de Moscú, que fue golpeada dos veces este mes. Las fuentes indican que esta planta permanecerá inactiva al menos hasta finales de 2026, lo que agrava significativamente la capacidad de suministro y distribución de hidrocarburos en una de las regiones más pobladas e importantes de Rusia, con repercusiones inmediatas para los consumidores y la logística.

La prolongada interrupción de instalaciones críticas como Kapotnya no solo afecta la disponibilidad inmediata de combustibles, sino que también plantea serias interrogantes sobre la seguridad energética a largo plazo de Rusia y su capacidad para mantener el suministro interno en medio del conflicto. Esta situación subraya la vulnerabilidad de la infraestructura energética ante ataques dirigidos y sus amplias repercusiones económicas y sociales, desafiando la resiliencia del sector energético ruso.