El Niño, el conflicto bélico y los costos de los fertilizantes: un peligroso cóctel inflacionario
Rory Green, economista jefe de China en TS Lombard, alerta sobre los crecientes riesgos de inflación macro y alimentaria global debido a un super El Niño. Esta situación
Rory Green, el economista jefe de China en TS Lombard, se ha sumado a la creciente lista de estrategas de Wall Street que advierten sobre los inminentes riesgos de una inflación macroeconómica y alimentaria. Según Green, un fenómeno de El Niño de gran intensidad podría desatar estas presiones inflacionarias en diversas regiones del mundo, creando un escenario económico desafiante.
En una nota titulada "Super El Niño: ¿La hambruna sigue a la guerra?", Green subraya cómo las interrupciones en los mercados de energía y fertilizantes, exacerbadas por conflictos bélicos, se ven drásticamente intensificadas por las adversas condiciones climáticas. Esta convergencia de factores económicos y ambientales tiene el potencial de configurar una tormenta perfecta para la escalada de los precios globales de los alimentos, afectando directamente la canasta básica de millones de personas.
Green explicó que, en términos generales, el fenómeno de El Niño provoca un aumento significativo de las temperaturas globales, lo que a su vez agrava tanto las sequías como otros patrones climáticos extremos. Estas condiciones impactan negativamente la producción agrícola, reduciendo la oferta de alimentos y, consecuentemente, ejerciendo presión al alza sobre sus precios en un momento ya volátil por las disrupciones en las cadenas de suministro energéticas y de insumos agrícolas esenciales.
El análisis de TS Lombard resalta la interconexión entre geopolítica, clima y mercados de commodities. La dependencia global de los fertilizantes, cuya producción está intrínsecamente ligada a los costos energéticos, y la vulnerabilidad de las cosechas ante eventos climáticos extremos, configuran un panorama de riesgo elevado que podría desestabilizar economías y generar desafíos socioeconómicos a escala mundial, incluyendo a países de América Latina que son tanto productores como consumidores clave de energía y alimentos.