De un Estado omnipresente a la libre competencia: el complejo sendero hacia la normalización del mercado eléctrico

El Shale24+Santander Energy Summit abordó los desafíos de la desregulación del mercado eléctrico en Argentina, marcada por la transición de un modelo de "comprador único"

El reciente Shale24+Santander Energy Summit se convirtió en un foro clave para analizar la compleja transición del mercado eléctrico en la región, específicamente en Argentina. El encuentro reunió a destacadas figuras como Nadia Sager, CEO de Geinsa, y Fernando Pini, director del Grupo DESA, quienes, bajo la moderación de Julián Guarino de Shale24, abordaron los principales desafíos de la desregulación sectorial. La discusión se centró en el paso de un sistema dominado por un "comprador único" a uno que aspira a la libre competencia y la normalización.

Durante décadas, el sector eléctrico argentino se estructuró en torno a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) como el "single buyer" u omnipresente comprador único. Bajo este esquema, las compañías distribuidoras operaban principalmente como meras recaudadoras, encargándose de pagar a Cammesa y trasladar los costos regulados a los consumidores finales. Sin embargo, la implementación de nuevas normativas, impulsadas en gran medida por la Resolución 400, ha roto esta inercia histórica, inaugurando un proceso gradual de recuperación de roles y desregulación del mercado. Fernando Pini enfatizó que "el sector de distribución estaba totalmente relegado... habíamos convertido al sistema en un single buyer, porque Cammesa cumplía mucho de los roles y de las funciones que debían cumplirse del lado del generador, del transportista, del distribuidor."

La reformulación del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) busca guiar al sistema hacia un escenario más competitivo, pero el camino está plagado de obstáculos. Entre los principales desafíos identificados se encuentran la falta de una reglamentación fina en un entorno regulatorio que busca previsibilidad, la descentralización de responsabilidades, las marcadas asimetrías tarifarias provinciales y un crítico cuello de botella en la infraestructura de transporte eléctrico. Estos factores configuran una agenda de transición que es tan urgente como compleja. Nadia Sager describió este proceso no como una desregulación "a libro abierto", sino como una "normalización adaptada", reconociendo la necesidad de un enfoque medido y contextualizado.

En este nuevo paradigma, las compañías de distribución están siendo invitadas a transformarse en actores comerciales activos, superando su rol pasivo de meras intermediarias. Este cambio implica asumir responsabilidades que antes recaían en el "comprador único" y gestionar de manera más proactiva la energía que reciben y distribuyen. La metamorfosis de los distribuidores, del rol pasivo al desafío del autoabastecimiento y la gestión comercial, es un eje central de esta transición. La normalización del mercado eléctrico, por lo tanto, representa un sendero complejo que requiere la adaptación de todos los actores involucrados para lograr un sistema más eficiente, competitivo y descentralizado.