Interrupciones eléctricas ponen en riesgo cirugías en hospital de Maracaibo
La falta de fiabilidad del suministro eléctrico en Maracaibo, estado Zulia, ha alcanzado un punto crítico, afectando directamente las operaciones en el Hospital General d
En Maracaibo, estado Zulia, el Hospital General del Sur Dr. Pedro Iturbe opera bajo condiciones precarias debido a las recurrentes interrupciones del servicio eléctrico. El personal médico se ve obligado a llevar a cabo procedimientos quirúrgicos con el temor constante de que el suministro eléctrico falle en cualquier momento, poniendo en grave peligro la vida de los pacientes que se someten a intervenciones críticas. Esta alarmante realidad evidencia una deficiencia sistémica en una región históricamente vital para la producción energética de Venezuela.
Las fallas recurrentes en el suministro de electricidad no son un incidente aislado, sino un síntoma del deterioro generalizado de la red energética nacional. Décadas de subinversión, falta de mantenimiento y una gestión ineficiente han debilitado severamente la infraestructura, particularmente en estados como Zulia, que experimenta con frecuencia apagones prolongados y fluctuaciones de voltaje. El impacto en servicios esenciales, como la atención sanitaria, es devastador, ya que los hospitales carecen de sistemas de respaldo fiables o los existentes son insuficientes o inoperativos.
La crisis se extiende más allá de los quirófanos, afectando todas las áreas del funcionamiento hospitalario, desde las unidades de cuidados intensivos hasta los servicios de laboratorio y la comodidad básica de los pacientes. Para el sector energético, estos incidentes subrayan la necesidad urgente de una revisión exhaustiva y de inversiones estratégicas para estabilizar la red eléctrica. La incapacidad de garantizar un suministro eléctrico estable para servicios públicos críticos refleja una profunda debilidad institucional que amenaza el tejido social y la recuperación económica del país.
Si bien la consecuencia inmediata es el “terror” experimentado por el personal médico y los pacientes, el problema subyacente es el estado crítico del sector eléctrico venezolano. Restablecer un suministro de energía fiable es imperativo no solo para la salud pública, sino también para cualquier atisbo de normalidad y desarrollo. Este incidente sirve como un crudo recordatorio del costo humano asociado con el colapso de la infraestructura pública y la urgente necesidad de políticas energéticas efectivas para asegurar los servicios básicos a la población.