Macquarie advierte: Dos meses más de conflicto en Medio Oriente podrían disparar el petróleo a 200 dólares

Analistas de Macquarie Group alertan que los precios del petróleo podrían alcanzar los 200 dólares por barril si el conflicto en Medio Oriente se prolonga durante todo el

Analistas de Macquarie Group han emitido una seria advertencia sobre la trayectoria de los precios del petróleo, proyectando que podrían dispararse hasta un récord de 200 dólares por barril. Esta escalada sería inminente si el conflicto en Medio Oriente se extiende y persiste durante todo el segundo trimestre del año. La previsión, publicada en una nota analítica y recogida por Bloomberg, subraya la extrema sensibilidad del mercado global de crudo a las tensiones geopolíticas en una región crítica para el suministro energético mundial.

Macquarie ha sopesado las probabilidades de dos escenarios clave. Por un lado, asigna un 60% de probabilidad a que las hostilidades en la región concluyan para finales de marzo, lo que implicaría una relativa estabilidad en los mercados. Sin embargo, no descarta un escenario mucho más volátil: una probabilidad del 40% de que la guerra se prolongue hasta junio. Este último escenario es el que dispararía los precios a niveles sin precedentes, generando una considerable incertidumbre en la economía global.

La preocupación principal radica en la posibilidad de un cierre prolongado de estrechos estratégicos, como el Estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para el tránsito de una gran parte del petróleo mundial. Si el acceso a estas rutas clave se ve restringido por un período extendido, los precios del crudo "necesitarían moverse lo suficientemente alto como para destruir una demanda históricamente...", según la nota de Macquarie. Esto significa que el mercado tendría que reaccionar con un alza de precios tan severa que forzaría una reducción drástica del consumo global de energía, impactando negativamente la actividad económica.

Para América Latina, una escalada de los precios del petróleo a estos niveles tendría implicaciones mixtas, pero predominantemente desafiantes. Mientras que los países exportadores de crudo, como Venezuela, Brasil, México o Colombia, podrían ver un aumento temporal en sus ingresos, la mayoría de las economías de la región son importadoras netas de energía o dependen de precios de combustibles estables para su crecimiento. Un petróleo a 200 dólares por barril significaría mayores costos de transporte, presiones inflacionarias significativas y un golpe a la capacidad adquisitiva de los consumidores y la competitividad de las industrias, exacerbando los desafíos económicos preexistentes en muchos países latinoamericanos.