Actividad en refinerías de China alcanza mínimo de cuatro años por desplome en importaciones de crudo

En mayo, las refinerías chinas registraron sus tasas de operación más bajas en cuatro años, al reducir el procesamiento de crudo un 9.1% interanual, hasta 53.72 millones

La actividad en las refinerías de China experimentó una significativa contracción en mayo, alcanzando sus niveles más bajos en cuatro años. Este descenso se produce en un contexto de drástica caída en las importaciones de crudo, que tocaron un mínimo de ocho años, según reportes de Bloomberg que citan datos estadísticos oficiales. La segunda economía más grande del mundo, y uno de los mayores consumidores de energía, muestra así una desaceleración en su demanda interna de productos refinados.

Los datos revelan que la tasa promedio de operación para las refinerías chinas se situó en un 66.3% durante el mes de mayo. El volumen total de crudo procesado en dicho periodo descendió un 9.1% en comparación con el año anterior, totalizando 53.72 millones de toneladas. Esta cifra subraya la magnitud de la reducción en la capacidad de procesamiento del país.

La caída en la actividad de refinación está directamente ligada al desplome en las importaciones de petróleo crudo. Cifras previas, publicadas por la agencia de estadísticas de China, ya indicaban que las importaciones de crudo en el país se habían desplomado a su nivel más bajo desde 2018. Esta situación es atribuida principalmente al notable aumento en los precios internacionales del petróleo, lo que ha encarecido la adquisición de la materia prima para los productores chinos y, consecuentemente, ha desincentivado su compra y procesamiento.

Este comportamiento del mercado chino representa una señal importante para el sector energético global. China es un motor clave de la demanda mundial de petróleo, y una reducción sostenida en sus importaciones y actividad de refinación podría influir en la estabilidad de los precios del crudo a nivel internacional, impactando a países productores y exportadores en Latinoamérica y el resto del mundo. Los mercados estarán atentos a si esta tendencia es coyuntural o si anticipa un cambio más estructural en la demanda energética del gigante asiático.