Mérida ajusta su Plan de Administración de Carga a un único bloque de cinco horas diarias de interrupciones eléctricas

A partir del lunes 15 de junio, el estado Mérida implementará una reestructuración de su Plan de Administración de Carga (PAC). Esta medida consolida las interrupciones e

El estado Mérida, en Venezuela, ha anunciado una importante modificación en su esquema de suministro eléctrico, con la implementación de una reestructuración del "Plan de Administración de Carga" (PAC) a partir de este lunes 15 de junio. Esta medida busca optimizar y reorganizar la distribución de la energía eléctrica en la región andina, que ha experimentado interrupciones recurrentes en los últimos años.

La principal novedad de este ajuste radica en la consolidación de las horas de racionamiento. A partir de la fecha indicada, los apagones se ejecutarán en un único bloque continuo de cinco horas diarias por sector. Este cambio representa un intento por centralizar y hacer más predecible el impacto de las fallas en el servicio, permitiendo a residentes y comercios planificar mejor sus actividades diarias, aunque el tiempo total de interrupción permanezca considerable.

Este tipo de "Planes de Administración de Carga" son una realidad cotidiana en diversas regiones de Venezuela, reflejo de una profunda crisis que afecta al sistema eléctrico nacional. La deficiencia se atribuye a una combinación de factores, incluyendo la falta de inversión en mantenimiento y expansión de la infraestructura, la obsolescencia de equipos de generación y transmisión, y la fuga de personal técnico calificado. La inestabilidad del servicio eléctrico impacta directamente la calidad de vida de los ciudadanos, la productividad económica y el funcionamiento de servicios esenciales.

Aunque la medida busca mejorar la predictibilidad del racionamiento en Mérida, la problemática de fondo requiere soluciones integrales y a largo plazo que aborden la recuperación de la capacidad de generación y distribución del país. Para la población merideña, este ajuste, aunque reorganiza el esquema de interrupciones, subraya la persistencia de los desafíos energéticos que enfrenta la nación, manteniendo viva la demanda por un servicio eléctrico estable y confiable.