Rystad cuantifica daños en el Golfo por US$25.000 millones y alerta sobre retrasos en turbinas de GNL con impacto en Argentina
Rystad Energy estimó que el conflicto en el Golfo Pérsico ha causado daños por al menos US$25.000 millones a la infraestructura energética, principalmente en Qatar, Irán
Rystad Energy ha publicado su primera evaluación técnica sobre el impacto del reciente conflicto en la infraestructura energética del Golfo Pérsico, revelando cifras alarmantes. La consultora estima que los costos de reparación y restauración podrían alcanzar al menos US$25.000 millones, una cifra que, según advierten, podría revisarse al alza. Qatar, Irán y Baréin son los países más severamente afectados. Los gastos se concentrarán mayormente en ingeniería y construcción, que representan el 49% del total estimado, seguidos por equipos y materiales con un 39%, mientras que las operaciones y la logística constituirán el porcentaje restante.
La principal preocupación se centra en el complejo de Ras Laffan, en Qatar. La destrucción de los trenes de licuefacción S4 y S6 ha provocado que QatarEnergy declare fuerza mayor, retirando del mercado aproximadamente 12,8 millones de toneladas anuales (MTPA) de gas natural licuado (GNL), lo que equivale al 17% de la capacidad exportadora del país. Rystad señala que la recuperación completa de estas instalaciones podría prolongarse hasta cinco años, y, crucialmente, este plazo no depende únicamente del capital disponible.
El argumento central del análisis de Rystad radica en un cuello de botella estructural: la fabricación de las turbinas de gran porte esenciales para los compresores principales de refrigeración de los trenes de GNL. A nivel mundial, solo existen tres proveedores de equipos originales (OEM) capaces de producir estos componentes críticos: GE Vernova junto a Baker Hughes, Siemens Energy y Mitsubishi Power. Estos fabricantes ya ingresaron al año 2026 con importantes backlogs de producción, que oscilan entre dos y cuatro años, impulsados por la creciente demanda de electrificación de centros de datos y el cierre de plantas de carbón. La destrucción en Ras Laffan añade una demanda adicional masiva a esta cadena de suministro ya tensionada.
Esta situación genera implicaciones significativas para el mercado global de GNL, afectando la estabilidad del suministro y los precios, con posibles repercusiones para países importadores, incluyendo Argentina, que depende de la disponibilidad de GNL en el mercado internacional. Además, la situación de Irán presenta una capa adicional de complejidad, ya que las sanciones impuestas al país lo obligan a depender de contratistas chinos y domésticos para la recuperación de su campo South Pars, limitando su acceso a las cadenas de suministro occidentales.