Shell proyecta producción de 604 millones de pies cúbicos diarios de gas en campo compartido entre Venezuela y Trinidad y Tobago
El gobierno venezolano ha otorgado una licencia a la empresa energética inglesa Shell para el desarrollo y explotación del campo gasífero Lorán, un yacimiento compartido
La compañía energética inglesa Shell ha recibido una licencia crucial por parte del gobierno venezolano para proceder con el desarrollo y la explotación del campo gasífero Lorán. Este importante yacimiento, situado en aguas fronterizas, comparte reservas con Trinidad y Tobago, y su puesta en marcha representa un hito significativo para la producción de gas natural en la región del Caribe. La proyección inicial de Shell apunta a una producción diaria de 604 millones de pies cúbicos de gas, un volumen considerable que subraya la envergadura del proyecto.
El campo Lorán no es un yacimiento aislado, sino que forma parte de una reserva transfronteriza. Del lado venezolano, el campo se denomina Lorán y constituye la porción mayoritaria, abarcando un 73,06% del total de las reservas compartidas. En contraste, la sección trinitense del mismo yacimiento es conocida como Manatee, y complementa el restante 26,94%. Esta división establece un marco de colaboración energética entre ambas naciones, vital para el aprovechamiento eficiente de los recursos.
La obtención de esta licencia por parte del gobierno venezolano, a través de la administración de Delcy Rodríguez, abre las puertas a una inversión y desarrollo infraestructural que podría revitalizar la capacidad productora de gas de Venezuela. Para Shell, este permiso consolida su presencia en una de las regiones con mayores reservas de hidrocarburos, permitiéndole expandir su cartera de proyectos de gas natural. La explotación de Lorán podría contribuir no solo al suministro interno venezolano, sino también a futuras oportunidades de exportación o monetización del gas en un mercado regional e internacional demandante.
Este acuerdo estratégico entre Venezuela y Shell para el desarrollo de un campo compartido con Trinidad y Tobago es un indicador de la complejidad y la interdependencia de los mercados energéticos regionales. La exitosa implementación de este proyecto no solo impactaría positivamente en la producción de gas, sino que también sentaría un precedente para la colaboración transfronteriza en la explotación de recursos energéticos, demostrando el potencial de desarrollo conjunto en la Cuenca del Caribe en un contexto de creciente demanda energética.