IMPSA formaliza acuerdo con Venezuela para proyectos hidroeléctricos Tocoma y Macagua: 672 MW iniciales en un plan de 2.640 MW

La empresa argentina IMPSA ha rubricado un acuerdo con el Gobierno de Venezuela para la reactivación y finalización de las centrales hidroeléctricas Tocoma y Macagua. Est

La empresa argentina IMPSA ha marcado un hito significativo en la infraestructura energética de Venezuela al formalizar un acuerdo con el Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica y la Corporación Eléctrica Nacional (CORPOELEC) para la conclusión de la central hidroeléctrica Tocoma y la rehabilitación de unidades en Macagua. Estos proyectos, ubicados sobre el Bajo Caroní en el estado Bolívar, prometen añadir una capacidad sustancial al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), con una meta inicial de 672 MW en un plazo de 19 meses, como primer paso de un plan más ambicioso de 2.640 MW a ejecutarse en cinco años.

El presidente de IMPSA, Jorge Salcedo, confirmó la rúbrica del acta de entendimiento, la cual fue destacada por la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, como un "acuerdo histórico". El plan quinquenal contempla la adición de 2.160 MW en Tocoma, también conocida como central Manuel Piar, y 480 MW en Macagua, donde se buscará restaurar unidades actualmente fuera de servicio. Es importante señalar que este acuerdo es un punto de partida formal, no el contrato definitivo cerrado; las fases de entrega y los mecanismos de pago aún están en negociación para su conclusión.

Este convenio representa la reactivación de un contrato original que IMPSA y CORPOELEC habían firmado hace más de una década y que quedó en suspenso. La paralización del proyecto no se debió a cuestiones de ingeniería, sino a una combinación de factores financieros y geopolíticos. Los impagos previos por parte de Venezuela y las severas sanciones impuestas por Estados Unidos fueron los principales obstáculos, lo que llevó a que las turbinas fabricadas por IMPSA permanecieran inmovilizadas en sus galpones en Mendoza por más de diez años.

La clave para destrabar esta compleja situación fue una licencia emitida por el Tesoro de los Estados Unidos a principios de 2026. Esta autorización ha proporcionado la certidumbre necesaria a las firmas extranjeras, incluyendo a IMPSA, sobre la viabilidad de cobrar por sus servicios, un punto crítico que había disuadido la participación en la reparación del deteriorado sistema eléctrico venezolano. Con este avance, se espera que el país pueda dar un paso significativo hacia la mejora de su capacidad de generación eléctrica y la estabilidad de su red.