Díaz-Canel reitera llamado al diálogo y denuncia intento de asfixia energética contra Cuba
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, acusó al mandatario estadounidense Donald Trump de intentar una "asfixia" económica, financiera y energética contra Cuba. Díaz-Ca
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha lanzado una severa advertencia sobre las presuntas intenciones del exmandatario estadounidense Donald Trump, a quien acusa de buscar la "asfixia" económica, financiera y energética de la isla caribeña. Según Díaz-Canel, esta estrategia tendría como fin último provocar un "estallido social" en Cuba, una situación que el gobierno cubano busca evitar a toda costa, reiterando al mismo tiempo su llamado al diálogo como vía para resolver las tensiones bilaterales.
La mención explícita a la "asfixia energética" resalta la profunda vulnerabilidad de Cuba en este sector vital. Históricamente, la isla ha dependido en gran medida de las importaciones de petróleo, primero de la Unión Soviética y, en décadas más recientes, de Venezuela a través de acuerdos preferenciales. Las interrupciones o restricciones en el suministro de combustibles, ya sea por sanciones directas o por la dificultad de acceso a mercados y financiamiento debido a la presión externa, tienen un impacto inmediato y devastador en la generación eléctrica, el transporte y la actividad productiva, afectando directamente la vida cotidiana de los ciudadanos.
Este tipo de presiones sobre el sector energético no solo pone a prueba la resiliencia de la infraestructura cubana, sino que también amenaza con agravar la ya compleja situación económica del país. Una escasez prolongada de energía podría paralizar industrias, servicios esenciales y el turismo, principal fuente de divisas, exacerbando el descontento popular y creando el escenario para la inestabilidad social que, según Díaz-Canel, es el objetivo de la política de Trump.
Frente a este panorama, el gobierno cubano insiste en la urgencia de establecer un canal de comunicación y diálogo constructivo con Estados Unidos, en lugar de continuar con políticas de confrontación. La seguridad energética de Cuba, y por extensión su estabilidad económica y social, permanece intrínsecamente ligada a la evolución de sus relaciones internacionales y a la capacidad de la nación de asegurar un suministro energético constante y diversificado, en un contexto regional y global de alta volatilidad.