SAESA propone usar gas de Vaca Muerta para producir agua pesada de exportación en Neuquén
La comercializadora de gas natural y electricidad SAESA, presidida por Juan Bosch, ha lanzado una iniciativa privada para reactivar la Planta Industrial de Agua Pesada (P
La comercializadora de gas natural y energía eléctrica SAESA, liderada por su presidente Juan Bosch, ha presentado una ambiciosa iniciativa privada destinada a reactivar la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de Arroyito, ubicada en Neuquén, Argentina. El proyecto central de esta propuesta es aprovechar el abundante gas natural de Vaca Muerta como materia prima esencial para la producción de agua pesada (D2O), con un claro enfoque en la exportación a diversos mercados internacionales.
La PIAP, propiedad de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y operada por la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI), se encuentra sin producción comercial continua desde el año 2017. Inaugurada en 1993 y con una capacidad de diseño de 200 toneladas anuales, la planta fue en su momento la mayor de su tipo a nivel mundial. Su inactividad obligó a la CNEA a importar agua pesada de Rumania para abastecer a las centrales nucleares locales, como Embalse y Atucha I y II, que utilizan este insumo en reactores de uranio natural. Diversos intentos estatales de reactivación en los últimos años no lograron concretarse.
La visión de SAESA, comunicada por Bosch en redes sociales y dirigida a las autoridades nacionales, plantea que el gas de Vaca Muerta podría ponerse al servicio del mercado mundial de agua pesada. Este compuesto es indispensable en aplicaciones variadas, que incluyen equipos médicos, la fabricación de medicamentos, semiconductores y, crucialmente, la energía nuclear. Bosch enfatizó que la PIAP tiene el potencial de liderar este mercado, y que la propuesta privada sería una vía para salir de la inactividad, generar valor agregado y aumentar las exportaciones.
Esta iniciativa introduce un nuevo y significativo eslabón en el debate sobre el destino del gas neuquino, que hasta ahora se había centrado principalmente en la exportación de Gas Natural Licuado (GNL) y el abastecimiento del mercado interno. La propuesta de SAESA destaca el potencial de integración vertical y la capacidad de Argentina para transformar sus vastos recursos energéticos en productos de alto valor agregado para el mercado global, impulsando así el desarrollo industrial y las exportaciones con capital privado.