Empresas Saesa y Spark Proponen Iniciativa Privada de US$120 Millones para Reactivar Planta de Agua Pesada en Neuquén
Las empresas Saesa y Spark han presentado formalmente una iniciativa privada ante el Estado argentino para la recuperación de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) e
Las empresas Saesa y Spark, ambas con una destacada presencia en el sector energético argentino, han formalizado una iniciativa privada de significativo valor económico e industrial ante el gobierno nacional. La propuesta central de este plan es la recuperación integral de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), ubicada estratégicamente en la localidad neuquina de Arroyito. Esta planta ha sido un pilar fundamental para el desarrollo nuclear del país, y su reactivación representa un paso crucial para la autonomía energética argentina.
El proyecto presentado detalla un desembolso que supera los 120 millones de dólares, destinados a modernizar y poner en funcionamiento nuevamente las instalaciones de la PIAP. La Planta Industrial de Agua Pesada es de vital importancia, ya que es la única de su tipo en América Latina y su capacidad de producción de agua pesada es esencial para el funcionamiento de los reactores nucleares de potencia que utiliza Argentina para la generación de electricidad, como los de la Central Nuclear Embalse y Atucha I y II. Su inactividad ha implicado la necesidad de importar este insumo crítico, con el consiguiente costo y dependencia externa.
La iniciativa de Saesa y Spark no solo apunta a restaurar la capacidad productiva de agua pesada, sino que también implica un impulso significativo para la economía regional de Neuquén y para la industria nacional. La reactivación generaría empleos, tanto directos como indirectos, y potenciaría el desarrollo tecnológico y la cadena de valor asociada al sector nuclear. Además, reafirmaría el compromiso de Argentina con un modelo de matriz energética diversificada, donde la energía nuclear juega un rol relevante en la producción de electricidad de base y en la mitigación del cambio climático.
La formalización de esta iniciativa privada pone ahora la pelota en la cancha del Estado nacional, que deberá evaluar la viabilidad técnica, económica y estratégica de la propuesta. De ser aprobada, marcaría un hito importante en la política energética argentina, demostrando la capacidad del sector privado para invertir en proyectos de infraestructura crítica y su contribución a la soberanía tecnológica y energética del país. La recuperación de la PIAP es vista como una oportunidad para capitalizar la experiencia y el conocimiento acumulado en el campo nuclear, proyectando a Argentina como un actor relevante en esta tecnología a nivel regional.